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viernes, 11 de octubre de 2019

Carlos González Pérez: “El maestro es el primero que debe estar empoderado para poder empoderar”



”Carlos González Pérez: “El maestro es el primero que debe estar empoderado para poder empoderar”

Así era...

Carlos González Pérez

Docente, divulgador y autor de Encuentros con tu propia sabiduría.

Carlos tiene un fiel recuerdo de sus fines de semana con la familia durante su infancia: montar muchas personas en un coche pequeño, alejarse al monte y pasar el día entre picnic de tortilla, agua de la fuente, juegos de pelota, escondite con los amigos y captura de bichos varios. Eran parte de la “masa dominguera”.

¿Qué significa educar empoderando?
Tu puedes amar mucho a un hijo, o a tus alumnos y sin embargo, estar desempoderándolos permanentemente: tenemos que procurar que las personas que queremos sean lo más libres posibles, lo más auténticas. Esto es importante para que las personas puedan ser ellas mismas, puedan encontrar sus dones, su identidad y su esencia.
Empoderar a una persona es hacer que se reconozca más allá de su cultura y de su familia.



¿Y cómo se hace?

Llevando el crecimiento personal a las aulas. Ninguna persona se puede empoderar, se puede encontrar a ella misma, si no cambia los resortes que la educación puso en él para impedirlo.

¿A qué tipo de resortes se refiere?
Hemos educado para estar atados a los clanes: el clan familiar, el clan cultural, el clan ideológico, etc.. Y esto es porque no conocemos nuestra propia identidad. Cuando nacemos no sabemos quién somos y crecemos situándonos siempre en referencia a los demás.
En este sentido, yo distingo entre el amor de madre y de padre, pero no sexualmente, todas las personas tenemos los dos tipos de amores. El amor de madre tiende más a acoger, y el de padre es un amor más en la distancia para permitir que el niño y el adolescente crezca. Lo importante es que haya un equilibrio entre los dos. La educación más oficial se refleja más el amor de padre, y muchas corrientes alternativas van más hacia el amor de madre.

En este sentido, ¿cómo definiría la educación de los centros escolares?
Más que educar lo que hacemos en los centros es instruir. Tendemos a “meter” información dentro de las cabezas de nuestros alumnos pero no dejamos aflorar lo que ya hay dentro, lo que viene de serie. La formación que damos no puede ni debe impedir que el ser humano pueda sacar lo que lleva dentro, lo que verdaderamente es.
Es muy complicado educar empoderando, se trata de hacer un juego de equilibrios que fomente la autoestima para que las personas encuentren su propio sentido de la felicidad. Educar para ser feliz es lo que desea todo el mundo, pero no hay suficiente con hacerlo des del amor, hay que saber ver lo obstáculos.

No parece una tarea fácil…
Educar empoderando no es otra cosa que hacer este camino hacia el empoderamiento para que el ser humano tenga autoestima. Tienes que ver qué obstáculos se han sembrado en ti para impedir que te encuentres. Cuando hablo de educación no me refiero solo a la escuela, también hablo de la familia y de otros agentes que pueden influenciar. Todos ellos siembran, de forma inconsciente un imaginario que identifica al individuo con una “familia” o con una “cultura”.

¿Cómo trabaja todo esto con docentes y familias?
En nuestra formación lo que hacemos es desnudarnos por completo. Todos llevamos un traje que es el de la cultura. Por nuestra educación, a menudo, confundimos el traje con nuestra piel. Cuando alguien ataca nuestra cultura nos sentimos ofendidos, pero no es un ataque contra nuestra piel sino contra nuestro traje. Tú puedes despojarte de ese traje. Cuando lo has hecho, te queda la ropa interior, que sería el traje de la familia. La idea es que puedas reconocerte desnudo, aunque sea difícil definir quiénes somos.
Cuando nos identificamos a nosotros mismos, no hay problema de volver a ponerse el traje. No se trata de ir por el mundo sin cultura o sin bagaje familiar, pero es necesario encontrarse a uno mismo e identificarse.

Pero el ser humano es un ser social, ¿Necesitamos pertenecer a un grupo?
Sí y no. Existe el crecimiento personal y a medida que creces tienes más poder. Cuando nacemos, lo hacemos dentro de un clan y nos alimentamos de lo que este clan nos proporciona. La educación clásica educa para el clan: el clan te alimenta, el clan te protege y tu tienes que estar agradecido. Cuando creces sientes una rebeldía hacia tus propios clanes. Crecer empoderándose es un proceso natural de las personas que sienten que ya no caben en el claustro de su clan. Esto no significa que no amemos ni valoremos nuestro clan, sino que lo hacemos desde fuera, des del reconocimiento y la distancia. Se trata de poder respirar por ti mismo.

¿Qué impacto tiene para un niño o niña aprender desde este empoderamiento?
Mi experiencia es con adolescentes, y tenemos un punto a favor que es que ya tiene una rebeldía base. Esta rebeldía se suele vehicular contra la familia y el adolescente tiende a formar una nueva familia con sus amigos. Como veis, tenemos la necesidad o la tendencia de socializar o de pertenecer a grupos en los que identificarnos.
El educador, ante esto, desde su propia creatividad debe ver como puede llevar el empoderamiento individual a cada alumno. Esto no tiene una receta.

¿A qué se refiere?
No puedes llevar la práctica del empoderamiento al mismo nivel en todos los grupos. Es como todo en educación, depende del grupo que tengas delante y del punto en el que esté, puedes abordar el tema de una forma u otra. Empoderarse significa despertar tu propia creatividad, y no todos los educadores, y aquí incluyo a los padres, pueden asumirlo.
En la película Entre maestros es muy bonito ver como cada maestro traslada el empoderamiento en el aula a su manera, porque repito, no hay una receta para hacerlo. Es una experiencia educativa en la que no sabes como reaccionará el alumno. Si el maestro no tiene un mínimo de confianza en sí mismo no lo puede aplicar. Así que el maestro es el primero que tiene que estar empoderado para poder empoderar.

¿Damos suficiente importancia a los sentimientos de los y las alumnas en el aula?
No podemos dársela porque no entendemos los nuestros propios. Partimos de un analfabetismo total de los educadores en cuanto a lo que las emociones se trata. Yo creo en la segunda alfabetización. La primera es la que se refiere a leer, escribir, conocer la cultura, etc.. La segunda tiene que estar basada en el autoconocimiento, las inteligencias múltiples, etc.. Mi labor es sembrar y definir esa segunda alfabetización. Esto trasciende el educar empoderando, que me ha inspirado para escribir cosas que pueda asumir más gente. Estoy escribiendo un libro sobre ello con unos principios sobre la segunda alfabetización que apuntan a saber gestionar nuestros pensamientos, nuestras creencias, nuestras emociones. De aquí también nace la democracia del corazón.

¿Qué es la democracia del corazón?
Me llevé una sorpresa cuando entendí que las personas no sabemos lo que es la democracia, aunque damos por hecho que sí. El concepto de democracia que tenemos es aquello que es contrario a la dictadura.
Los principios que he diseñado apuntan a que la democracia sea un valor imprescindible. En esencia sirve para comunicarse con uno mismo sin autoridades, sin dictadores, amándote a ti mismo, desde la autoestima. Y desde este punto de autoreconocimiento y autovalidación nos podemos comunicar con los demás.
La democracia del corazón es donde pones en valor las emociones sumando perspectivas en vez de contraponerlas.

Hemos hablado mucho de autoestima, y a menudo la de los docentes es de las que está más baja. ¿Por qué cree que sucede?
Los docentes también pertenecen a un clan y buscan reconocimiento en él. Buscan reconocimiento como maestro pero se encuentra con unas aulas y unos agentes externos que no entienden la idea de maestro de la misma forma que él o ella. Si partes de una autoestima baja y encima no consigues el reconocimiento que esperas, la autoestima baja más. Esto es muy peligroso en secundaria porque los adolescentes son muy voraces con aquellos que tienen la autoestima baja, porque precisamente ellos están en un momento vital de reafirmación. Del adolescente hay que saber diferenciar, entre la rebeldía sabia, que es necesaria y debemos poder calibrar, y los desequilibrios del adolescente.

¿Cómo se comporta un adolescente sabio?
Es una rebeldía que brota del corazón, que no se convierte en revolución sino en evolución de uno mismo. La revolución cambia la tortilla, pero la evolución requiere de rebeldía, con un centro de sentimiento. “Yo me revelo, pero no hago daño a la persona contra la que me revelo sino que comprendo dónde está y comprendo que debo aprender algo de ella”.
El adolescente sabio tiene muy presente la dualidad izquierda- derecha.

¿A qué dualidad se refiere?
La derecha representa la individualidad, y la izquierda aquello social. Lo importante es buscar el equilibrio. Cuando entendemos la dualidad pensamos que una es mejor que la otra, pero la pregunta inquietante sería ¿qué pierna necesitas, la izquierda o la derecha para avanzar? En realidad, necesitamos las dos para avanzar, y en el balanceo está el equilibrio.
Si yo quiero cambiar algo, debo mantener algo de lo que quiero cambiar a flote, porque si no se hunde todo. Entre lo individual y lo social tiene que haber un equilibrio.

¿Qué pueden aprender los docentes de sus alumnos?
¡Todo! Yo aprendí más física cuando di clase a adolescentes. Cuando estudias en la universidad está todo muy compartimentado, pero cuando llevas el conocimiento al aula y se lo tienes que explicar a un adolescente que no tiene ningún interés, te las apañas como puedes y descubres cosas que desconocías.
Para ser maestro, tienes que aprender a ser divulgador.




en octubre 11, 2019
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Ciudadanía consciente

Educar ciudadanía consciente con la ayuda teórica de Lev Vigotsky



El psicólogo bielorruso Lev Vigotsky falleció (1934) sin ser reconocido como aporte fundamental en el aprendizaje; sin embargo, a partir de la década de los 60 principalmente su tremendo legado no ha dejado de traspasar generaciones y fronteras pedagógicas. Sus postulados lo que hacen, es darle valor a la cultura de cada niña y niño, como oportunidad y factor positivo en su desarrollo cognitivo y social para que aprenda de manera fluida.

Desde la propuesta vigotskiana, aprender a ser ciudadanos constructivos es una forma más de poder aplicar el aporte teórico de este psicólogo, de manera amigable y cercana a cualquier escuela en el mundo.

Es un desafío social para los Estados, mejorar la calidad de formación de sus ciudadanos para salvaguardar la preservación de ambientes y comunidades. Esto implica, respetar diferencias culturales, y no ver en ellas, obstáculos o fragilidades que se deben modificar necesariamente, sino más bien, ocupar aquello como potenciador de aprendizajes necesarios. En esto, es fundamental la escuela.

Ideas que te ayudan a bajar la teoría sociocultural de Vigotsky al día de hoy, tanto en aula como en procesos pedagógicos cotidianos:

Zona de desarrollo próximo (ZDP) y Responsabilidad ambiental

Desde la ZDP, el nivel inicial de aprendizaje de cada estudiante es el primer elemento importante; desde sus capacidades iniciales, podemos guiar al estudiante a niveles superiores tomando en cuenta lo que trae en su desarrollo personal, ello nos dirá qué y cómo conducir su aprendizaje en lugar de pensar en todo lo que no ha desarrollado; lo que ya porta un niño y niña en cuanto a procesos cognitivos, es materia rica.

El proceso de vincular lo que sabe con lo nuevo bajo la guía de un adulto, es llamado Andamiaje; es lo que permite un aprendizaje sólido en el tiempo activando el uso de habilidades cognitivas superiores.

¿Cómo ocupo el sentido de ZDP y Andamiaje para lograr aprendizaje de responsabilidad ambiental en formación ciudadana?

Respecto la responsabilidad con el medio ambiente, es importante conocer qué principios trae desde su formación cultural, cada alumno y alumna; saber qué se cuestiona, cómo lo entiende; para ello, conocer sus accesos a la información del tema a través de medios tecnológicos por ejemplo; considerar su contexto urbano o rural; si está cerca de una caleta de pescadores, si vive en zona de edificaciones modernas o cascos históricos, y con ello, realizar preguntas de casos que pueda aplicar y sentirse cercano a la realidad.

El andamiaje puede activarse desde los maestros con preguntas directas y amplias, por ejemplo: “¿Cómo es el ambiente que rodea tu casa?” “¿qué pasa en nuestro barrio con los desechos?” “¿qué sabes sobre lo que hace nuestro país para cuidar el medio ambiente?”.

Podemos mostrar un macetero hecho de un tarro o botella que fue usado y luego volver a preguntar “si miro mi barrio y lo que yo hago ¿soy responsable de mi entorno reciclando en casa los desechos?

Será el niño o niña, quien podrá resolver estas preguntas por sí solo en algunos casos y en otros, será el profesor quien lo guíe a encontrar su respuesta; esto permite que se vayan construyendo Principios más que obedeciendo normas y reglas y de eso se trata la responsabilidad ambiental: formar Principios.

Comparto algunas ideas existentes para complementar la muestra a tus estudiantes, de experiencias basadas en distintas formas de cuidar el medio ambiente:

  • Países que desarrollan iniciativas frente al tema del reciclaje y la preservación del medio ambiente
  • Ideas ingeniosas de profesores en la sala de clases
  • Organización que promueve el cambio cultural usando el reciclaje
  • Un centro interactivo desarrollado por la Universidad de Concepción

Luego de ello, podemos invitar a remirar la realidad cercana del grupo de alumnos y alumnas, y que ellos mismos construyan un aporte al cuidado del medio ambiente a partir de su contexto (escuela, vecindario). De esta forma, se ocupa positivamente aquello que les pertenece a su cultura pero al mismo tiempo, la transforman ellos mismos, aplicando el nuevo aprendizaje.

Emoción y Valores en la Competencia Social

Vigotsky planteó que el proceso valórico está en permanente movimiento, y ello, hace compleja su educación. Por eso, es que no basta con entregar decálogos y repetirlos en la sala de clases, sino que es necesario ir guiando permanente este aprendizaje de manera que el niño o niña, a medida que van creciendo, vayan evolucionando en la construcción de un panel de desarrollo personal y valórico, puesto que la transformación individual, va de la mano con el movimiento histórico y cultural del entorno de los estudiantes; también aquí nacen los Principios.

Es aquí donde el sentido de comunidad propio al sentido ciudadano es relevante; cada maestro, puede compartir su propia experiencia como parte de ese contexto, no como verdad única sino como “otra” experiencia cargada de aprendizaje. Para entender algo más, es muy útil leer el artículo de Odiel Molina (2012), donde se incluye los aportes de Vigotsky en la formación de valores desde el escenario de educación superior.

Hoy es necesario reconocer que debemos retomar el protagonismo dentro de los objetivos de aprendizaje, de la educación en valores como dignidad, respeto, tolerancia y justicia, ya que el acceso a información a través de las tecnologías, no sólo ha favorecido mejoramientos a calidad de vida sino también, nos ha hecho conocer (muy oportunamente) la triste realidad mundial de cómo se transgreden derechos humanos aun cuando estamos en el siglo XXI cargados de modernidad por lado, pero individualismo por otro.

A pesar que la teoría de Vigotsky se ha usado fundamentalmente en la comprensión de procesos cognitivos, no es menos relevante su aporte en el plano de desarrollo emocional, ya que este postulado nos desafía a recordar que no somos sólo animales, sino que tenemos la posibilidad de actuar con consciencia emocional para establecer relaciones sanas y crecientes desde la propia cultura. Aquí el aporte que hace en su obra Psicología del Arte, por ejemplo, también incentiva a mirar la expresión de sentimientos como un aspecto central del desarrollo humano.

En las escuelas, podemos ocupar toda expresión artística para trabajar la consciencia emocional y habilidades que permitan un mejor desarrollo ciudadano como la empatía y comunicación dialógica.

Con al menos esos dos trabajos en formación ciudadana desde aportes del constructivismo sociocultural de Vigotsky, podemos intencionar el quehacer pedagógico en educación para gestar desarrollo social con sentido comunitario consciente que ayude a mejorar la formación de personas.


Paulina Soto Muñoz

Psicóloga y Magister en Psicología Educacional. Profesora Adjunta en la Carrera de Psicología de la Universidad De Concepción y Encargada de Convivencia Escolar en el Colegio Sagrados Corazones.

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