lunes, 17 de junio de 2019

Joseph Renzulli: “La curiosidad es uno de los indicadores más relevante de los superdotados”

Para los que aún no lo conozcan… ¿Qué es el modelo de los tres anillos?
El modelo de los tres anillos reúne las principales características que definen el potencial que tiene una persona para producir algo creativo. Cada anillo es una capacidad: la intelectual, la implicación y la creatividad. La importancia del modelo de los tres anillos recae en la interacción de las tres capacidades.  
¿Y cómo llegó a esa conclusión?
Realicé muchas investigaciones acerca de personas creativas y productivas. En algunos casos, famosos y ganadores de premios Nobel. La característica común que encontré en todos ellos fue que su capacidad promedia estaba por encima de las de otras personas en los tres aspectos: intelectual, implicación y creatividad. Todos ellos tenían ideas muy creativas, pero coincidían en algo mucho más importante, el compromiso para llevarlas a cabo.
¿Qué son las altas capacidades y en qué consisten?
Las altas capacidades no deben confundirse con las habilidades excepcionales. Los niños y niñas que poseen altas capacidades comprenden los problemas de manera muy temprana, los enfocan, los analizan y actúan. La primera capacidad es la intelectual, encargada de recibir y saber entender bien la información. En segundo lugar, encontramos la implicación, que evalúa, analiza y disecciona la información. Por último, la creatividad para poder aplicar, tanto la primera como la segunda capacidad para hallar soluciones.
Algunos mal interpretan su modelo. ¿Sirve para identificar a niños con altas capacidades o todo lo contrario?
Nuestra tarea es identificar a niños con altas capacidades. No importa el área en la que estén trabajando, pueden ser matemáticas, ciencia, baile, pintura o teatro… Buscamos creatividad y altos niveles de motivación. Para ello, realizamos una evaluación basada en el rendimiento, que consiste en darles a los jóvenes algo en lo que trabajar y así poder observar su nivel de interés y  desarrollo.
¿Por qué hay cierto rechazo a la palabra “superdotado”?
El rechazo se produce porque hay personas que no entienden el verdadero significado de la palabra. En mi caso la utilizo como un adjetivo, es decir, no digo que un niño tiene talento,  simplemente digo que es un niño talentoso en algunos aspectos. Lo que resulta obvio es que hay niños más talentosos en comparación con otros de la misma edad. Algunas personas creen que ser superdotado es un regalo y eso no es así, simplemente significa que hay que trabajar bien, para que el niño puede aumentar y potenciar sus capacidades.
¿Y este rechazo solamente perjudica al alumno?
Perjudica a los alumnos y perjudica a la sociedad. Los estudiantes se sienten rechazados y mal con ellos mismos por lo que tratan de esconder su creatividad, sus ideas, su motivación… A pesar de ello, cada vez hay más gente joven y, en algunos casos niños, que han decidido emprender, por lo que los alumnos con altas capacidades ven en ellos un reflejo de su propia realidad, y comprenden que también pueden crear, realizar trabajos artísticos o empezar un negocio.
¿Cómo debe actuar un profesor cuando detecta a un alumno con altas capacidades?                                      
Debe averiguar en qué áreas el alumno tiene un especial interés para así poder ofrecerle recursos, estímulos y oportunidades que lo hagan mejorar y potenciar sus capacidades.
¿Qué señales puede percibir la familia para saber si su hijo es superdotado?
Las ganas que adoptan los niños y niñas por la lectura de forma muy temprana, las preguntas constantes, el interés por temas muy específicos como pueden ser los cohetes, los aviones, los dinosaurios… Quieren saberlo todo acerca de ello. La curiosidad es probablemente uno de los indicadores más fuertes y relevantes, y cuando despierta, la familia debe hacer un seguimiento del comportamiento de su hijo y brindarle los estímulos necesarios para que potencie el aprendizaje sobre las cosas que le interesan.
El alumno puede perder el interés por una mala detección. ¿Puede pasar de ser un niño superdotado a ser un niño con fracaso escolar?
Ser un niño o niña con altas capacidades y fracasar en la escuela son cosas distintas. Si los jóvenes se distraen en clase tenemos que descubrir el  motivo, pero si pierden la atención debido a que ya han asumido los conceptos, la solución debe ser otra. Los niños que sufren un trastorno por déficit de atención pueden no interesarse en la materia que se les está enseñando y, simplemente, desconectan de la explicación para empezar a pensar en otras cosas. En cambio, los niños superdotados pueden llegar a perder el interés porque ya han asumido los conceptos necesarios y quieren pasar al siguiente escalón.
La mayoría de escuelas para niños con altas capacidades son privadas. ¿Qué consejos le daría a una familia que no puede darle una educación personalizada a su hijo?
Si la familia no puede proporcionar ese tipo de educación y experiencia,  lo primero que debe hacer es hablar con los profesores de la escuela y buscar su ayuda. Los padres deben explicar el comportamiento que han observado en casa. Si los maestros aún no se habían planteado que el niño pudiera tener altas capacidades, deberán empezar a observar más detalladamente la manera en la que aprende y los temas por los que muestra un mayor interés. Una vez lo identifiquen, los profesores deben ser los encargados de actuar  para potenciar sus capacidades.
¿Por qué hay gente que considera que hay un vínculo entre las altas capacidades y el elitismo?
Cuando alguien es diferente, ya sea extremadamente alto o guapo, siempre implica algún problema social de aceptación por parte de los demás. Encajar en la sociedad es complicado. Las personas suelen tomarse la libertad de atribuir las altas capacidades a una simple cuestión de suerte o de fortuna, pero no guarda ningún tipo de relación.  En este sentido, un niño no tendrá altas capacidades por mucho dinero que tenga su familia.
¿Si la inversión en educación fuera mayor, habría más niños con altas capacidades?
Si se invirtiera en enseñar a los profesores a detectar distintos comportamientos en una misma aula y a diferenciar distintas habilidades, posiblemente serían más conscientes y podrían buscar y detectar con mayor facilidad las  altas capacidades entre sus alumnos.
¿Es una cuestión de inversión o de falta de libertad de los profesores?
Ambas. Debemos invertir tiempo y recursos en brindar capacitación a los maestros y proporcionarles conciencia acerca de las altas capacidades, a la vez que libertad de actuación para decidir qué materiales pueden ayudar a  desarrollar y aumentar las capacidades de sus alumnos.

Si te ha gustado la entrevista a Joseph Renzulli, no te pierdas la de Carmen Sanz: “Lo mejor para un superdotado es subirle de curso”.

viernes, 14 de junio de 2019

Las emociones no son una moda.*


Las emociones no son una moda. Hay que tratarlas con el respeto y la importancia que merecen. No entiendo la educación sin emoción, y después de veinte años de experiencia trabajándolas en el aula, lo digo más convencido que nunca. Sería como intentar vivir sin respirar, imposible. Las emociones forman parte de nuestras vidas, nos acompañan veinticuatro horas al día, nos cambian el estado de ánimo en un segundo, nos dan sobredosis de energía, o nos la quitan toda de golpe. Vivimos con ellas. Y con ellas realizamos todas las actividades y retos que cada día se nos ponen por delante.
Se supone que los adultos, con sus más y sus menos, sabemos identificar nuestras emociones, somos capaces de ponerles nombre, e incluso sabemos gestionarlas, o no… Pero si hablamos de los niños, en edades de Infantil o Primaria, apenas saben identificar sus emociones, seguramente no saben ni cómo se llaman y, con casi total seguridad, no han aprendido aún a gestionarlas, es natural, están aprendiendo a hacerlo. Ellos sí que viven en un mundo de emociones que inundan todo lo que hacen, todo lo que dicen y todo lo que viven. Y es justo ahí, en ese universo de emociones que van y vienen, donde los niños tienen que enfrentarse al apasionante proceso de aprender.
Cuando llegamos al cole, alumnos y docentes entramos en clase con nuestra mochila bien cargada de emociones, porque sí, amigos, las emociones entran en clase, no se pueden dejar fuera. De ahí que sea fundamental que sepan identificarlas, que sepan ponerles nombre y que aprendan a gestionarlas, aunque sea mínimamente. Niños educados en emociones serán adultos maduros y emocionalmente fuertes, con más herramientas para lidiar con las malas rachas y poder seguir adelante y superarlas, como también serán capaces de gestionar las buenas rachas, y mantener los pies en el suelo. Porque tan necesaria es una cosa como la otra. Cuanto antes de comienzo esa educación emocional, más sencillo y natural será el proceso, y mejores resultados dará.
Es una realidad que la buena gestión de las emociones favorece en gran medida nuestra salud mental, algo que influye directamente en nuestro bienestar personal. Nuestras emociones son capaces de sacar lo mejor y lo peor de nosotros, y todo depende de cómo seamos capaces de manejarlas. Al igual que los maestros entendemos que es fundamental educar a nuestros alumnos en valores, en el respeto y la tolerancia, e invertimos mucho tiempo en ello (para muestra, un botón, mirad el proyecto para educar en valores que titulé Las Gemas del Infinito están en nuestra clase), en los que educamos sobre todo con el ejemplo, también debemos ir entendiendo la necesidad de comenzar a educar en emociones. Con actividades sencillas, sin complicarnos la vida, porque no es necesario, sin hacer nada que no sepamos ni estemos preparados para hacer, por supuesto, pero ir empezando por algo, poco a poco.
Una manera muy sencilla y básica para hacerlo es, por ejemplo, comenzar a hablar de ellas. Parece obvio, pero darlo por hecho puede ser un error, ya que no siempre se hace, y debemos romper ciertos tabús absurdos, que nos cohíben, y comenzar a hablar y dejar hablar de nuestras emociones con total libertad. Para ello es necesario crear en clase un ambiente propicio, que el alumnado se sienta plenamente libre para poder expresarse, con complicidad, sabiéndose escuchado, respetado y comprendido. Para, a partir de ahí, comenzar a ponerles nombres a esas emociones que van saliendo a la luz, de manera pública o privada. Como bien sabéis, hay niños que son capaces de contarnos cosas que no son capaces de contar a sus propias familias, por vergüenza, por miedo a represalias, por saber que no serán comprendidos y por muchas otras causas. Es entonces cuando la escuela se convierte en un lugar maravilloso para que este proceso se haga realidad, y eso no tiene precio. Para muchos niños y adolescentes la escuela se convierte casi en su único camino a la esperanza, un camino que siempre debe permanecer abierto y sin obstáculos.
No es fácil, pero bien merece la pena el esfuerzo.

Imagen actual de Ramón Rodríguez Galán
Ramón Rodríguez Galán
Maestro de primaria, educando desde las emociones, mirando más allá de las notas. Muy de TIC, pero más de corazón.

José Antonio Fernández Bravo: “Para saber cómo se enseña, hay que saber cómo se aprende”


¿Los docentes son empáticos, escuchan y comprenden a sus alumnos y alumnas?
Para saber cómo se enseña, hay que saber cómo se aprende, captar sus inquietudes e intereses y tener en cuenta sus reacciones y propuestas. Hay que admitir en los deseos del que enseña las necesidades del que aprende, y hacer coincidir lo antes posible -compartiendo ilusión-, estas con aquellos. Compartir es pensar con el otro. Los resultados de la enseñanza solo se pueden medir con los avances del aprendizaje. Hoy ya se sabe, que no hay aprendizaje donde no haya un desafío -desde el que enseña- capaz de provocar en el que aprende una necesidad a su querer conocer. Hay que trabajar para los niños, con los niños. En el perfil de cualquier docente debe estar la empatía, la capacidad de escucha, entendimiento y comprensión.
¿Qué implica escuchar a los alumnos? 
Escuchar implica enseñar desde el cerebro del que aprende; preguntarse por qué hacen lo que hacen y por qué dicen lo que dicen, y encontrar respuestas; observar y entender sus intereses, sus reacciones, sus experiencias y expresiones; modificar acciones en función de la necesidad del que aprende; provocar sonrisas y ganas de seguir aprendiendo; conseguir que nuevos horizontes se abran, que nuevas tareas se presenten, que nuevos niveles de conocimiento e intuición se concreticen; … Escuchar es dejar de oírte a ti. Cuando escuchas a los niños hay que atender a sus palabras para ver qué piensan, no para ver qué dicen.
¿Cómo lo hace usted?
Cuando yo les hablo el objetivo no es que me escuchen a mí, sino que yo pueda escucharles a ellos. No es hablar para que me escuchen sino hablar para escuchar; no es cuestión de que me sigan a mí, sino de que yo les pueda seguir. Esto se puede mal interpretar y pensar que estoy diciendo que no es importante que los niños nos escuchen; y esto mucho se aleja de lo que quiero transmitir, porque tanto hay que escuchar para educar como educar para escuchar. Lo que quiero decir es que si tú no les enseñas a escuchar ellos no aprenderán a hacerlo, y la única manera que conozco es predicar con el ejemplo. En mi último libro: La sonrisa del conocimiento, se trata en profundidad la importancia de la escucha: escuchar para enseñar y escuchar para aprender.
¿Qué beneficios se derivan?
Los beneficios que se derivan de la escucha son por satisfacción, inimaginables; y, por evolución, sorprendentes tanto para el que enseña como para el que aprende. Si escuchamos contamos con lo que nos dice el otro y tenemos datos concretos para canalizar nuestra intervención educativa con mayor éxito. Sentirse implicados en el proceso educativo, les ayuda a creer en sí mismos y en los demás y a aumentar su confianza. Entienden que encontrar algo es el resultado de un proceso de búsqueda que se realiza conjuntamente, y no el resultado de una información dada por el que enseña sin posibilidad de: probar y refutar, cuestionar, de intervenir para comprobar, considerar su evidencia para acoplarlo a su realidad. Y es que ya no se trata de superar contenidos, sino de adquirir conocimientos. Contenido es lo que se enseña y conocimiento lo que se aprende.
Los docentes enseñan a los alumnos pero… ¿los alumnos/as pueden enseñar a los docentes?
Si el docente supone que ya lo sabe todo, será difícil aprender de nuestros alumnos. Los alumnos pueden enseñar mucho a los docentes solo si los docentes quieren aprender. Para ello, nos tenemos que hacer preguntas como: ¿En qué medida mis formas de enseñar coinciden con sus formas de aprender? ¿Si hubiera utilizado un procedimiento distinto al que he utilizado hubiera obtenido resultados más satisfactorios?, etc.
A veces las respuestas de los niños sorprenden a los docentes. 
Tenemos también que creer en principios y criterios que nos hagan entender que ningún niño quiere hacerlo mal o dar una respuesta incorrecta, por lo que siempre hay un por qué en esa acción o expresión que de ellos obtenemos. Que las respuestas que obtengo de los niños no coincidan con las que de ellos espero, no significa en modo alguno que no razonen, sino que existe discrepancia entre lo que espero y lo que obtengo. Para aprender de nuestros alumnos tenemos que aprender a escucharles. No se pone a tu disposición quién te pregunta qué debe ver sino quien te ofrece su mirada.
¿Qué peso tiene la motivación en el proceso de aprendizaje?
La motivación es imprescindible para cualquier aprendizaje, en cualquier momento y a cualquier edad. Pero, ¿qué motivación buscamos? A veces hacemos que les motive algo que a nosotros como docentes nos conviene. Esa motivación, aunque en un principio nos pueda servir, pierde fuerza con rapidez porque no parte de ellos – de una fuente interna-, sino que viene aportada por los otros – por una fuente externa-. Cuando se necesita dormir, motivarle para que continúe despierto no tiene sentido.
¿Y qué cree que motiva hoy día a los alumnos y alumnas?
Motiva la toma decisión propia por descubrir qué construir, qué crear, qué gozar. ¿Lo que hacemos les gusta a ellos o a los adultos que están con ellos? Lo que motiva al que aprende no es hacer para saber, sino hacer porque sabe. En este sentido, habría que enseñar desde el saber, al saber más; nunca desde el no saber. Les encanta hablar, intervenir, participar, ser los constructores de algo y ser conscientes de ello. Les encanta descubrir, asombrarse, …
No siempre es fácil conseguir que se asombren…
¿Cuántas preguntas les hacemos cuyas respuestas ya esperamos? Eso poco motiva, y más cuando el alumno así lo percibe. ¿Cuántas preguntas les hacemos cuyas respuestas desconocemos? ¿Qué piensas tú sobre…? ¿Qué harías para…? ¿Estás de acuerdo con…? ¿Qué cambiarías…? ¿Qué añadirías…? Les ilusiona creer que han sido ellos los que lo han descubierto, creer que han sido ellos los que han logrado explicarte a ti lo que tú tenías que explicarles a ellos. La mejor opción para la vida es invertir en ilusión.
¿Qué valor tiene la novedad como herramienta de motivación?
Nuevo es lo que produce una sensación distinta a la habitual. Lo nuevo provoca curiosidad, pero si esa curiosidad no educa la admiración no formará parte de recurso alguno motivador. Ante las situaciones novedosas el cerebro suele responder con un alto grado de curiosidad e interés: los comienzos de una etapa escolar, la iniciación de un tema, los primeros pasos de una asignatura, la utilización de un recurso o material, … La metodología empleada en estos comienzos es una variable que incide en el aspecto motivacional de la posición de partida, puede: aumentarla, mantenerla o disminuirla. El cerebro guarda en la memoria con extrema fijación los sentimientos generados por la emoción recibida. A partir de ese momento el cerebro toma decisión de aceptación o rechazo al tema o experiencia iniciada, repercutiendo considerablemente en los posteriores aprendizajes que se puedan relacionar con los tratados.
¿Los niños y las niñas son conscientes de qué aprenden, y para qué les sirve? 
No suelen ser conscientes de lo que aprenden y muchas veces ellos mismos se preguntan ¿para qué les sirve? Sin embargo, los alumnos y alumnas nunca se formulan esa pregunta cuando comprenden los conceptos que aprenden y se implican en esa comprensión. Habitualmente se suelen preguntar ¿para qué sirve?, no tanto desde la utilidad, sino desde el sentido que aporta para ellos aprender algo que saben cómo se llama pero que no saben lo que es, lo que significa. Esa ausencia de comprensión margina en sí misma la propia aplicación de lo aprendido. No lo reconocen ni en la vida real ni en la adquisición de otros conocimientos de la misma materia de estudio o de otra distinta. También se suelen preguntar ¿para qué sirve? cuando no se les implica en la construcción de los conocimientos. ¿Para qué sirve esto? es una manera de decirle al adulto: ¿Dónde estoy yo en este proceso? ¿Qué importancia tengo? ¿Qué lugar ocupo? ¿Cuánto importa lo que pienso, lo que percibo, lo que siento? ¿En qué parte de mi yo, coloco lo que estoy recibiendo? Hay que tener en cuenta los dos sentidos de esa misma dirección de provecho: implicación y comprensión.
Entonces, ¿les motiva saber, entender las cosas que aprenden?
Antes hablábamos de motivación y de qué les motivaba. Y por experiencia propia puedo decir que les motiva saber. Sí, les encanta entender las cosas que se les explican, que se trabajan en clase. Les encanta comprender y dotar de sentido y significado a lo que están aprendiendo. Y, al contrario, suelen ofrecer rápido rechazo a los aprendizajes que tienen que aceptar sin entendimiento alguno. Me atrevería a decir, que una de las más importantes variables facilitadoras de la motivación es la comprensión.
¿Podría compartir algunos de los aprendizajes que le han enseñado sus alumnos y alumnas? 
Me enseñaron y me siguen enseñando:
·         Que nosotros queremos hacerles mayores y, ellos quieren que seamos pequeños. Una vez me dijo un niño: “Cuando tú seas pequeñito como yo, vienes a mi cole para jugar juntos.”
·         Que no escuchan lo que dices sino lo que haces.
·         Que no se puede trabajar por proyectos sin advertir que cada uno de tus alumnos es un proyecto de vida.
·         A distinguir los deberes y esfuerzos necesarios de los innecesarios. Que los deberes y esfuerzos necesarios son necesarios, los que no son necesarios son los innecesarios.
·         Qué tanto error se comete cuando se le pide a un niño más de lo que puede alcanzar, como cuando se le priva de aquello que puede conseguir.
·         Que son nuestros silencios los que conquistan su voz.
·         Que un buen alumno no es sólo aquel al que tú desarrollas, sino también el que te desarrolla a ti. Todos los niños me enseñaron a enseñar. Me lo enseñaron todo. La lista sería interminable.
Cuando una persona se prepara para enseñar, solo puede saber lo que sabe y lo que le falta por saber en función de lo que el otro aprende. Sin ellos, no lo hubiera sabido. Por eso digo que me enseñaron y me siguen enseñando todo.
¿Qué nos tenemos que preguntar antes de evaluar?
Habría que preguntarse ¿qué evaluar? y ¿cómo evaluarlo? Las asignaturas no son fines, son medios para el desarrollo integral de la persona: por su saber, por su estado emocional, por atreverse a…, por creer en… , por discutir sobre…, por buscar argumentos para, por contar con el otro ante…. Esto no significa que no sea importante adquirir conocimientos, sino que, sólo eso, ya no es suficiente si no nos preguntamos cuánto te ha permitido esa adquisición: creer y confiar en ti mismo, valorar al otro, escuchar y atender propuestas distintas a las tuyas, etc. La pregunta fundamental no es cómo de bien realiza el niño la ficha que hace, sino cuánto bien le hace al niño la ficha que realiza.
¿Es la memorización una buena estrategia para aprender?
La memorización responde a los deseos del que enseña, pero son los recuerdos los que responden a las necesidades del que aprende. La pregunta no es ¿qué deben memorizar? Sino, ¿qué necesitan recordar? Lo que se percibe se olvida en función del grado de atención, lo que se piensa se olvida en función del grado de implicación, pero lo que se siente no se olvida jamás. ¿Qué evaluar? Por supuesto que hay que evaluar hasta cuánto cuentan, pero también hay que evaluar cómo se sienten cuando están contando.
¿Los sistemas de evaluación que se llevan a cabo en la actualidad permiten llevar a cabo una docencia adecuada a los tiempos que vivimos?
Los sistemas de evaluación que se llevan a cabo en la actualidad no permiten llevar una docencia adecuada porque deciden qué aprender, cómo y cuándo aprenderlo, sin respetar las necesidades del que enseña y del que aprende. Subordinan la labor del capital humano a la obtención de un conjunto de respuestas asociadas a un contenido, sin tener en cuenta resultados de estrés, desasosiego, memorización no inteligente, confianza, estado emocional, sentimientos, capacidad para establecer relaciones, argumentación, conocimiento, etc. Lo que hace que el docente tenga que prepararles para esa evaluación más que prepararles para saber.
¿Qué herramientas podemos utilizar en el aula para potenciar el pensamiento crítico?
Toda enseñanza seria y responsable se ocupa de poner a disposición del que aprende: autonomía, observación y crítica. Sin duda, la mejor herramienta para potenciar el pensamiento crítico es la formulación de preguntas. Esto conlleva la necesaria utilización paralela de materiales y recursos; y basar la clase en la indagación y la interrogación, más que en la información y la afirmación. Para que aprendan a hacerse preguntas hay que enseñar preguntando. Para ello hay que hacer uso del método socrático, del método científico, del regresivo, del intuitivo, del … Qué tristeza me provocan esos colegios que por calidad utilizan solo el método ABC, pues de alguna manera se están perdiendo el resto del abecedario. Calidad es construir la escuela que no existe para el alumno que no llega.
¿Cuál cree que son las habilidades más importantes que debe tener un buen docente?
Sonreír, creer en lo que haces, saber escuchar y dominar su materia.  Por sonreír entiendo entrega y generosidad, adaptarse al que aprende y ofrecer cercanía, alegría y tranquilidad. 
Cuando crees en lo que haces, el programa está a tu disposición y no tú a disposición del programa. Hay una gran diferencia entre hacer lo que está programado y programar lo que quieres hacer. 
Sobre la importancia de escuchar ya hemos hablado algo anteriormente.
¿Y sobre la importancia de dominar la materia?
Es fundamental que dominen su materia. Cada vez más tendremos que enseñar lo que no sabemos pero será imprescindible hacerlo desde lo que sabemos, y no, desde lo que desconocemos. Una persona que domina su materia sabe preguntar y distingue con claridad el procedimiento, del objetivo y de la finalidad. Una herramienta es la formulación de preguntas pero el procedimiento es escuchar, el objetivo es obtener respuestas y la finalidad es el saber. El docente se hace cada día desde una constante y permanente formación.
¿Estamos tan preocupados por la educación del futuro que no prestamos atención a la educación del presente? 
A veces se pierde de vista que la finalidad es el saber. Y que ese saber debe contribuir al desarrollo integral de la persona. Además de enseñar las asignaturas a través de la vida real, hay que enseñar vida a través de las asignaturas. Miramos tanto al futuro que no vemos, que no vemos el presente que nos mira. Y qué les enseñamos; por ejemplo: ¿cuántas formas distintas de restar? Si yo les digo así se resta, les estoy diciendo que todo lo que no se haga así no sirve para restar. Si yo les enseño cinco formas distintas de restar, les estoy preparando para entender que habrá otras por descubrir, y otras, por inventar. El futuro se construye con el presente que ahora viven.


Así era...
José Antonio Fernández
Docente, investigador y autor de más de un centenar  de libros, el último La sonrisa del conocimiento.
Si José Antonio hubiera podido ser protagonista de una historia, sin duda, habría sido Viaje al centro de la Tierra. Sobre viajes que le marcaron recuerda uno en el que un familiar muy querido no le pudo acompañar, y tiene la certeza de que fue la primera vez que echó de menos a alguien.

lunes, 3 de junio de 2019

Melissa Mercadal: “La música tiene mucho potencial para cohesionar las personas”

¿Por qué es necesaria la educación musical en el currículum escolar?
Primero es una educación artística que forma parte de la cultura de las personas. Y además en este caso y muy en concreto en la música hay muchos estudios que demuestran los beneficios de aprender música más allá del arte. Por ejemplo, sabemos que activa muchas áreas cerebrales que ayuda a rendir mejor en otras asignaturas, y como la música se hace en grupo y te obliga a trabajar las habilidades sociales. Son solo algunos ejemplos.
¿Cómo influye la música en el aprendizaje?
Por lo que podemos ver en las aulas, los niños que tienen una formación musical tienen un mejor rendimiento escolar, y esto es así porque la música activa muchas áreas cerebrales, por eso es tan utilizada en matemáticas o en el aprendizaje de lenguas extranjeras.
¿Todas las personas tenemos potencial para la música?
Yo creo que todos tenemos una parte musical. Algunas personas pueden tener dificultades concretas con la percepción del ritmo, la percepción y reproducción de melodías, pero creo que todos nacemos con la capacidad de disfrutar de la música.
Sí que es cierto que hay gente que tiene más aptitudes que otras, no solo con la música. Lo vemos en el deporte, en las matemáticas, en el lenguaje, etc.. 
Esto no significa que todo el mundo se tenga que profesionalizar en la música.
¿Qué relación hay entre la música y las emociones?
La música tiene una capacidad enorme de despertar emociones por cómo se procesa, va a parar directamente a la zona subcortical, el hipocampo, la zona límbica, es donde se procesan las emociones. Las emociones pueden ser positivas y pueden ser negativas, y la música es capaz de estimular todas las posibilidades.
¿Por esto es que la música puede ser terapéutica?
No solo por esto, si no porque despierta todas las áreas funcionales. La música afecta la parte emocional, nos puede hacer reflexionar sobre estados o cuestiones profundas, pero también interviene en el tema social. La música tiene mucho potencial para cohesionar las personas. Cuando escuchamos música juntos se activa el sentido de pertenencia a un grupo.
¿Todos los géneros musicales aportan lo mismo?
Yo no conozco ningún estudio que determine que un lenguaje musical sea mejor que otro. No tiene por qué. También depende del bagaje musical, el tipo de música con el que crecemos, si nuestros estilo musical es muy específico o es más amplio, etc. Esto hace que puedas apreciar y disfrutar más de la música.
¿Cuál es la mejor manera de introducir la música con niños?
Cuando hablamos de música con niños y niñas está todo por dibujar. Las preferencias musicales no se definen hasta llegada la adolescencia. Por lo tanto es un momento en el que el niño está muy receptivo y muy abierto. Es un momento de aprovechar para darles diversidad y proponerlos experiencias.
¿Cómo se adquieren las preferencias musicales?
La música generalmente nos influencia mucho en la juventud. Si alguien está muy abocado a un estilo su preferencia será esa. Si la persona participa de eventos populares donde la música popular es la habitual su preferencia seguirá esta línea.
¿Como se ha avanzado en las escuelas en el aprendizaje de la música?
Todo depende, sobre todo de la formación del profesorado y también del currículum. Depende en qué comunidad autónoma estés el currículum de la escuela es uno u otro. Los departamentos de educación tienen unos objetivos y unas competencias que se supone que se tienen que alcanzar en las diferentes etapas de la educación. Pero claro, los docentes que tengan una formación musical tendrán recursos más sólidos y transmitirán mucho mejor estas competencias. Lo tienen más fácil para combinar la parte teórica y la parte práctica.
También depende de los recursos que tengas en la escuela. De todas formas, la música está viva, “hacer música” da mucho más resultado que las clases pasivas.
¿Conoces alguna experiencia que te haya llamado la atención?
Mira, por poner un ejemplo, la escuela Oriol Martorell en Barcelona está montado para integrar estudios musicales con estudios de régimen general. Es ideal por cómo se imparte la música, por el papel que tiene la música en un entorno educativo como este, y es muy interesante para el alumnado porque no tienen que hacer un extraescolar para aprender competencias musicales. Me maravillan este tipo de proyectos.

Si te ha gustado la entrevista a Melissa Mercadal, no te pierdas la de Joan Cuscó: “La música permite el desarrollo global de las capacidades cognitivas del cerebro”.

El Principito: Uso en formación ciudadana y pensamiento crítico

El Principito: Uso en formación ciudadana y pensamiento crítico No es desconocido que “ El Principito ” de Antoine De Saint-Exup...