miércoles, 11 de diciembre de 2019

Louise Van Rhyn: “Sudáfrica tiene el sistema educativo más ineficiente del mundo”

Para situarnos en contexto… ¿Cuál es la situación de la educación en Sudáfrica?
En un artículo de 2017 sobre la calidad de la educación pública en Sudáfrica, la revista Economist publicó que, “tenía el peor sistema educativo del mundo”. Asimismo, un documento de trabajo del FMI: “Luchando por lograr la calificación: una revisión de las causas y las consecuencias de los débiles resultados del sistema educativo de SA”, publicado en marzo de 2019, corrobora este aspecto concluyendo que, “Sudáfrica tiene el sistema educativo más ineficiente del mundo”.
Estos informes no son muy esperanzadores…
Por otra parte, el último estudio de Progress in Reading Literacy, de finales de 2017, confirma que el sistema educativo de Sudáfrica se caracteriza por índices muy bajos en lectura. El estudio reveló que el 78% de los escolares sudafricanos no entienden lo que leen y, solo el 2%, alcanza los estándares de referencia internacional sobre capacidad lectora. El hecho de que tantos niños sudafricanos no dominen la lectura en sus años escolares tiene consecuencias de largo alcance para su futuro y para el país. Estos déficits provocan un considerable retraso, y tienen una consecuencia directa en que casi la mitad de los estudiantes sudafricanos abandonen la escuela sin obtener ninguna calificación escolar.
Esos malos resultados, ¿tienen que ver únicamente con la lectura, o también se constatan en otras asignaturas?
También tienen un desempeño muy pobre en matemáticas y ciencias. En el último estudio internacional sobre tendencias en matemáticas y ciencias publicado en 2016, los estudiantes sudafricanos obtuvieron la penúltima posición entre 48 países, y el último en ciencia. El Ministro de Educación de Sudáfrica ha reconocido que el 80% de las escuelas públicas del país, que atienden a más de 12 millones de estudiantes, tienen un bajo rendimiento.
¿Cómo afecta todo ello al mercado laboral?
Una alta proporción de los actuales estudiantes sudafricanos seguramente engrosarán las listas de desempleados o aceptarán trabajos mal pagados. Los resultados de baja calidad que caracterizan el sistema educativo es una de las razones clave por la cual, 25 años después de la democracia, el desempleo juvenil es de casi el 60%. Un informe de 2018 del Centro de Análisis de Riesgos observó que “el deficiente sistema educativo de Sudáfrica es el mayor obstáculo para el avance socioeconómico”. Esta realidad replica, en lugar de revertir, los patrones de desempleo, pobreza y desigualdad, y niega a la mayoría de los jóvenes la oportunidad de una vida de clase media.
¿Cuál es su diagnóstico de la situación?
La deficiencia del sistema educativo está muy relacionada con que la mayoría de los directores de escuelas no cumplen con la demanda de liderazgo que requiere su función. Décadas de investigación han demostrado que su liderazgo tiene una poderosa influencia en los resultados educativos. Algunos investigadores, como Kenneth Leithwood, profesor emérito de la Universidad de Toronto, afirman que el papel de los directores de las escuelas solo lo supera, en cuanto a influencia en el aprendizaje, la enseñanza en el aula. La mayoría de los directores sud africanos se enfrentan a una infraestructura escolar deficiente, con maestros de baja cualificación y desmotivados, que además deben atender en muchos casos a niños que a menudo están hambrientos y enfermos, no tienen la ropa adecuada y carecen del apoyo de los padres.
Los padres de algunos de sus alumnos no han tenido la posibilidad de acceder al sistema educativo ¿Cómo pueden incidir positivamente en la educación de sus hijos?
Es cierto, en muchos casos los padres de los alumnos actuales no accedieron a la educación. Es por ello que trabajamos para que se involucren y que puedan convertirse en “socios” de la educación de sus hijos, y les ayudamos a que comprendan que deben jugar un papel relevante en su formación.
¿Qué soluciones aporta el proyecto “Partners for possibility?
Es un proyecto basado en un proceso de desarrollo de liderazgo y de apoyo a los responsables de los centros escolares. Nos asociamos con directores de escuelas y líderes empresariales para establecer una relación de reciprocidad, orientada a la coacción y coaprendizaje. Conjuntamente desarrollamos un programa de un año de duración, cuyo objetivo es fortalecer la capacidad de las escuelas con pocos recursos.
¿Cuál fue el motor que inspiró el proyecto?
Entender la necesidad de que los directores de las escuelas deben desarrollarse y tener claro que había que poner en marcha acciones para ayudarles a hacerlo, considerando además, que en Sudáfrica tenemos recursos infrautilizados que debemos aprovechar.
¿Cómo se puede ser un buen director en una escuela que cuenta con pocos recursos?
Inicialmente es muy importante que estos directores puedan hacer frente a la complejidad de la realidad a la que se enfrentan y que sean capaces de gestionar y saber priorizar cuidadosamente los recursos limitados de los que disponen.
¿Con qué adversidades se ha encontrado durante la implementación de este proyecto?
Como es habitual en este tipo de proyectos, la principal dificultad ha sido la obtención de fondos para su desarrollo, así como la implementación de un enfoque que resulta innovador y poco convencional.
Su programa está transformado radicalmente el sector educativo. ¿Cómo lo ha conseguido?
Pensamos que en un sistema social complejo como la educación, es importante identificar los aspectos clave para empezar a promover cambios y luego desarrollar un plan orientado a incidir en las unidades que intervienen en la educación. La principal unidad del cambio es la escuela y el papel de sus directores tiene un gran impacto en lo que sucede en ella. Al haber promovido la capacidad de liderazgo de los responsables de más de mil escuelas, estamos consiguiendo de manera lenta, pero efectiva, mejorar significativamente la educación en Sudáfrica
Usted dice que materializa el sueño de Nelson Mandela. ¿Qué prácticas reales ejecuta para que pueda hacerse realidad?
Estamos facilitando asociaciones intersectoriales, para que adultos desde distintas posiciones trabajen conjuntamente con los responsables educativos para mejorar la educación. Eso es exactamente lo que Nelson Mandela perseguía.
En su página web apunta que existe una correlación directa entre el buen liderazgo de los profesores y los resultados educativos de los alumnos. ¿Cómo se logra ser un buen líder educativo?
Los directores deben asegurarse de que sus escuelas sean “organizaciones saludables”, donde todos los docentes puedan desarrollar su trabajo de la mejor manera posible. Estamos convencidos de que este es el ecosistema necesario para garantizar que tanto los maestros, como sus alumnos, puedan prosperar.  
¿Cuál es el principal objetivo de la educación en su país: que los niños puedan acceder a la escuela o que obtengan una buena calidad educativa?
Nuestro objetivo va más allá de garantizar el acceso a las escuelas. Queremos promover la calidad de la educación, para que los estudiantes puedan adquirir los conocimientos y las habilidades necesarias, que les conviertan en ciudadanos productivos en el futuro.
¿Cómo afronta su proyecto la tremenda huella del apartheid que aún existe en Sudáfrica?
El proyecto está diseñado para abordar la desigualdad, que es el resultado de las prácticas del apartheid en Sudáfrica. En este sentido, trabajamos para restaurar la normalidad e ir curando las heridas del pasado.
¿Y cómo podemos ayudar desde otros países?
Es fundamental que los líderes educativos de todo el mundo conozcan la realidad a la que nos enfrentamos y que se puedan movilizar personas para apoyar nuestro trabajo en Sudáfrica
Finalmente… De todo lo que ha vivido con el proyecto, ¿qué es lo que te ha hecho más feliz?
Constatar que los cambios son posibles cuando somos capaces de empoderar y apoyar en su tarea diaria a los responsables de las escuelas.

Palabras de alta frecuencia: un predictor de lectores exitosos



Se trata de un concepto muy trabajado en Estados Unidos y que desconocíamos por nuestra parte.

Como su nombre indica, son palabras que se encuentran de forma muy frecuente en textos de cualquier temática tanto orales como escritos. Por ejemplo: la, en, yo, con, un, de, que,…

Una lengua cuenta con miles de palabras, algunas de las cuales nunca utilizaremos. Incluso hay infinidad de palabras de las que desconocemos su significado. En cambio, la mitad de lo que leemos o escribimos suelen ser unas 100 palabras que utilizamos o leemos día a día. Por ello es importante identificarlas y trabajarlas de manera especial con niños y niñas que están empezando a leer y escribir.
¿Por qué es tan importante trabajar las palabras de alta frecuencia?

Normalmente, cuando planificamos nuestras clases tendemos a identificar y trabajar vocabulario de objetos o animales ya que son palabras que se pueden asociar a una imagen. Pero, a modo de ejemplo, ¿cuán funcional es para los alumnos aprender a escribir palabras relacionadas con la granja? ¿Nos lo planteamos?

En ocasiones, es muy difícil representar una palabra de alta frecuencia con una imagen. Por lo tanto, es importante reconocerlas de forma global y memorística; como si de una foto de letras se tratase.

Que estas palabras se deban aprender de memoria no significa que la forma de trabajarlas deba ser sistemática y repetitiva; todo lo contrario. En lugar de pasarlas cada mañana con bits o escribirlas cientos de veces hasta que nuestros alumnos las aprendan por puro aburrimiento, podemos jugar con ellas de manera que las vean todos los días y estén contextualizadas.

Si se trabajan de forma motivadora y consiguen incorporarlas, tendrán repercusiones muy positivas en su aprendizaje general.
Reconocerlas rápidamente dará al niño agilidad y rapidez lectora. Ya no tendrá que decodificarlas.
Muchas de estas palabras carecen de significado por sí mismas pero afectan al significado de la frase y a su estructura si no se colocan o escriben correctamente. Por ejemplo: porque, aunque, hacia o hacía.
Cuando enseñamos una segunda lengua normalmente contiene muchas palabras no fonéticas, es decir, se escriben de una manera pero se pronuncian de otra. Esta dificultad añadida hace que el aprendizaje visual ayude a escribirlas correctamente.
¿Cómo se pueden trabajar las palabras de alta frecuencia?

Un error que cometemos normalmente al enseñar cualquier palabra, es centrarnos tan solo en su ortografía. O más aún: la presentamos y trabajamos de forma aislada, sin un contexto que dé al niño un encuadre de significado que le ayude a conectar e incorporar nuevos aprendizajes. Recordemos a Ausubel y su aprendizaje significativo.

Es importante enmarcarlas en una frase, texto o situación que ayude al niño a aprender qué significa. Y más importante aún: cómo y dónde puede usarla.

Podemos pensar en:
Canciones, rimas, poesías o cuentos conocidos para dar mayor contexto a estas palabras.
Proponer que se las dicten unos a otros y comprueben juntos si la han escrito bien.
Deletrearlas en grupo.
Escribirlas en la espalda de un compañero.
Dejar frases con huecos e intentar rellenarlos.
Levantarse tantos niños como letras tenga.
Jugar al memory con ellas.
Ordenar una palabra desordenada (tbiména -> también).

De esta manera mezclamos aprendizaje y juego, la mejor manera de aprender.
¿Cómo sé cuáles son las palabras de alta frecuencia?

Las palabras más frecuentes en las lenguas suelen ser artículos, preposiciones, determinantes, verbos y sustantivos cotidianos como días de la semana (ayer, hoy, mañana,…), momentos del día (mañana, tarde, noche,… ), colores, parentescos, etc. En este artículo puedes encontrar una lista de palabras para descargar y más información.

Lo más importante es que el alumno vea la utilidad que tienen, asegurando diversión mientras aprende.

10 películas para trabajar la inteligencia emocional en el aula



La inteligencia emocional permite que las personas mejoren su autoconocimiento, eso implica potenciar las relaciones interpersonales e intrapersonales, favorece la resolución de conflictos, la toma de decisiones, la empatía y un largo etcétera. Pero, ¿cómo puedes abordar las emociones dentro del aula? ¡Sigue leyendo!

Si, desde un principio, hablamos, analizamos y reflexionamos sobre las propias emociones de los alumnos y alumnas, éstos pueden sentirse avergonzados y, en muchas ocasiones, oponerse a trabajarlas delante de los demás compañeros. Sin embargo, cuando vemos cómo otras personas viven y expresan sus emociones, somos capaces de analizarlas y reflexionar sobre ellas sin sentirnos juzgados. ¡Por ello, las películas pueden ser un gran recurso para abordar la educación emocional en el aula! Aquí van algunas propuestas:

Películas para trabajar la inteligencia emocional en Infantil y Primaria:
Del revés: ¡Es la película por excelencia para trabajar las emociones! Esta filmografía invita a los más pequeños a conocer las emociones básicas como la alegría, la tristeza, la ira, el miedo y el asco y nos muestra cómo es el proceso cada vez que nos invade un sentimiento: cómo surgen, sus consecuencias y las formas de gestionarlos. ¡Ideal para reflexionar con tus alumnos en qué momentos sienten esas emociones y cómo las gestionan!
Monstruos S.A.: ¡La fábrica de sustos y gritos de estos espantosos y a la vez divertidos monstruos, nos enseña cómo podemos gestionar el miedo! Pregúntales a tus alumnos y alumnas que es aquello que más miedo les da e intenta que busquen una solución entre todos, ¡pueden salir ideas muy creativas!
Wonder: Una película repleta de elementos para trabajar la inteligencia emocional: el bullying, la autoestima, el autoconcepto, el respeto, la tolerancia y la aceptación. A partir de esta película se pueden realizar infinidad de actividades para trabajar los valores que nos definen y, sobre todo, promover el autoconocimiento: aquello que nos gusta de nosotros mismos y lo que no, lo que nos hace enfadar y lo que no, lo que nos pone tristes y alegres, como lidiar con los complejos…
Coco: Gestionar el duelo es uno de los procesos más difíciles, tanto en niños como en adultos, y esta película ayuda a abordarlo. Asimismo, con Coco y su familia, tus alumnos aprenderán a trabajar diversidad de valores como la familia, emociones como la tristeza y lecciones de vida como la persecución de nuestros sueños a pesar de los obstáculos que nos encontremos.
Shrek: En todas las entregas de Shrek, los distintos personajes nos enseñan emociones y valores, entre ellos la aceptación de uno mismo, los prejuicios, la soledad, el amor, la amistad, la exclusión, la autoestima. ¡Con estas películas se pretende favorecer el desarrollo de la empatía, el autoconocimiento, a establecer y mantener relaciones sanas y a no juzgar antes de conocer a las personas! ¡Complementa el visionado de la película con esta genial actividad!

Películas para trabajar la inteligencia emocional en Secundaria:
Equals: En una sociedad distópica donde no hay emociones, dos personas se enamoran y deben ocultarlo. Una filmografía perfecta para reflexionar y debatir cómo sería una sociedad sin emociones. ¡Pueden salir grandes aportaciones!
Los diarios de la calle: Este largometraje nos enseña lo importante que es que los alumnos y alumnas confíen en ellos mismos, tengan una motivación extrínseca e intrínseca y, que a pesar de sus problemas, prejuicios y sus miedos, pueden conseguir aquello que se propongan con esfuerzo y dedicación. ¡Crear un diario emocional puede ser una gran actividad para trabajar el desarrollo personal y emocional del alumnado!
Un monstruo viene a verme: El protagonista de esta historia, Connor, vivirá algunas situaciones que le harán cambiar ciertos aspectos de su vida y que removerán emociones y sentimientos que deberá aprender a gestionar. Junto a Connor y el Monstruo, el alumnado aprenderá el valor de la aceptación, la superación, el significado de la pérdida y el duelo, el autocontrol de las emociones…
Mejor… imposible: Melvin, es un escritor que sufre un Trastorno Obsesivo Compulsivo. El comportamiento egoísta del protagonista hace que las relaciones sociales no sean su fuerte. Aún así, poco a poco, durante la película irá descubriendo que sus actos tienen consecuencias en las personas de su alrededor y empezará a comprender los sentimientos ajenos, desarrollando y mejorando su capacidad para empatizar. ¡Un buen recurso para promover la empatía en tu alumnado!
En busca de la felicidad: ¿Tus alumnos y alumnas son felices? ¿Trabajamos la felicidad en el aula? ¡Con este largometraje, podrás reflexionar sobre la felicidad, los sueños, el sacrificio, la frustración y la superación de dificultades! Un debate sobre qué es lo que nos hace felices, puede dar mucho de sí: ¿Es el dinero que nos hace felices? ¿La felicidad se consigue a base de esfuerzo? ¿La felicidad tiene que depender de algo o de alguien? ¿Para ser feliz es necesario conocerse, entenderse y aceptarse?

Estas son solo algunas de las películas que podemos utilizar para trabajar la inteligencia emocional, aunque hay muchas otras. ¡Lo importante es que utilices recursos didácticos para enseñar a tus alumnos y alumnas lo esencial que es conocer las propias emociones, identificarlas y saber gestionarlas!

¡Trabaja y potencia las emociones en el aula, porque con una buena base emocional, el aprendizaje está garantizado!

Andrés González: “A los alumnos solo les tienes que dar la responsabilidad de hacer, para que actúen”

El acoso escolar no es un fenómeno nuevo. ¿Lo podemos contextualizar?
En la década de los 80, Owens empieza a hablar del concepto de acoso escolar en un proceso de investigación que lleva a cabo en Noruega sobre las causas del suicidio en la infancia y la adolescencia. Hay que hacer mención en que entendemos acoso escolar, no como un fenómeno de agresión sino como un sentimiento de no pertenencia al grupo, de exclusión. 
¿Es muy importante en esta edad sentirse integrado?
Si tuviéramos que definir una sola variable de bienestar entre los preadolescentes o los adolescentes, sin duda sería la pertenencia al grupo. Lo que hace el acoso escolar precisamente es excluirlo, por eso sus consecuencias son tan graves.
Se habla mucho de acoso escolar, es un tema que preocupa a la sociedad. ¿Los centros educativos lo abordan de forma adecuada y a tiempo?
Creo que a nivel general no es un tema que preocupe demasiado a los centros. Hay más alarma social que recursos o interés por hacer frente al problema. Cuando salen estadísticas siempre nos preguntan cómo valoramos el aumento del fenómeno pero yo creo que en realidad, hay menos acoso, lo que hay son más denuncias. Hay un proceso de concienciación a nivel mediático, social y familiar muy elevado.
¿Y los centros no actúan?
En los centros se hacen cosas, y en algunos, cosas muy interesantes, pero no creo que exista una intervención global sobre el concepto de acoso escolar. No hay una intervención adecuada en la mayor parte de los casos. Hay una falta de formación muy remarcable y creo que debería ser obligatoria la formación en este campo porque no toda la violencia es acoso escolar, ni todo el acoso escolar es violento. Hay una serie de parámetros que hay que tener en cuenta. 
Vayamos a la raíz entonces. ¿Cómo definimos acoso escolar?
De forma muy sintética podríamos decir que el acoso es aquella intervención o conducta de un alumno que hace daño a otro, que están hechas con intención de hacer daño, quien lo ejerce es consciente. Y quien recibe esta conducta sufre, se siente humillado, vive procesos de indefensión y esto le supone desarrollar una dependencia emocional de lo que sucede. Es acoso cuando esta conducta se hace de forma sistemática y repetitiva. 
¿Cómo podemos detectar que un niño está sufriendo acoso escolar?
Lo más importante es que consigamos que la persona que está sufriendo una situación así, sea capaz de contarla. Uno de los aspectos más importantes en el acoso escolar es que la víctima se siente culpable de estar recibiendo ese trato, se siente avergonzado y por eso lo esconde. Un 20% de los niños que sufren acoso no se lo cuentan a nadie. Lo primero que tenemos que trabajar los profesionales, tanto desde la perspectiva clínica como la educativa es que la víctima no es la culpable de sufrir lo que sufre. 
¿Y cómo debe afrontar un docente una situación así?
Los profesores deben tener criterios suficientes para saber cuando están delante de una situación de acoso y cuando en un conflicto aislado. No quiero decir que no haya que atender el conflicto pero la intervención no será igual. Los docentes deben tener criterios para ver qué es acoso escolar y que no. De todas formas, cuando un alumno se queja, es mejor que nos tomen el pelo tres veces a que no atendamos una situación real de acoso. 
El concepto de sufrimiento y de dolor es subjetivo. 
¿A qué se refiere?
Cuando un alumno se acerca y nos comenta una situación desagradable que acaba de vivir, no podemos hacer juicios de valor sobre su nivel de sufrimiento y decirle “no es para tanto” o “ no le des importancia”. Es posible que no sea una situación de acoso, pero el docente tiene la obligación de averiguar qué ha pasado, lo que no podemos hacer es descartarla sin investigar.
¿Esto suele pasar en los centros?
Excesivas veces. Aquello de “eres un quejica”, “esto no es importante”, “ es que solo ha sido una colleja”, etc. Una persona que sufre sobrepeso si le dicen bola de sebo, gorda o vaca le están infligiendo un dolor imposible de medir por alguien que no empatiza. 
¿Qué les lleva a crear el programa TEI?
Yo soy psicólogo clínico y he trabajado tanto con víctimas como con agresores. También he dado clase durante muchísimos años. Nos dimos cuenta que el nivel de sufrimiento de las víctimas es inimaginable, y que para las familias es muy difícil de entender lo que sucede. Si el centro no interviene es muy difícil hacer un proceso de intervención. El entorno educativo es un espacio clave para trabajar la prevención: a los alumnos solo les tienes que dar la responsabilidad de hacer, para que actúen. Las familias y los docentes podemos llegar a ser conscientes de un 10 o un 15% de los casos de acoso, en cambio, los alumnos, presencian un 90% de los casos. 
¿Por qué esto?
Los agresores y las agresoras necesitan público. Necesitan que alguien refuerce sus comportamientos, y generalmente son sus compañeros, mediante risas o la pasividad. Los grandes protagonistas de la prevención deben ser los alumnos. 
¿Y cómo se trabaja esto en el aula?
Generalmente se abordan estos temas trabajando el propio acoso o la violencia en sí misma, pero nosotros abogamos por trabajar la propia convivencia sana, relaciones saludables, donde lo más importante es que sean conscientes de que hay conductas que hacen daño. 
¿Los agresores suelen tener un perfil?
Sí, pero no suele ser determinante. Se considera que las personas que tienen más competencias sociales no suelen padecer acoso escolar, pero esto no es cierto. Para que se produzca acoso escolar tiene que existir una diferencia de poder y jerarquía entre agresor y víctima. Hay perfiles que sí podemos considerar más vulnerables: las que tienen diferencias físicas, o psicológicas o un desarrollo competencial distinto. 
¿Por qué es tan importante la tutorización entre iguales?
Cuando tenemos un problema solemos contárselo a una persona con quien tenemos vínculos emocionales. Además, suele ser alguien con quien nos separa una franja de edad muy corta, por un tema de lenguaje, de vivencias, de proximidad, etc. Podemos identificar que la franja de edad es de hasta 2 años mayor que nosotros. Es más fácil que una persona que ha pasado por procesos similares a los nuestros nos pueda dar recursos para afrontar la situación. 
¿Qué papel juega la inteligencia emocional en la prevención y la gestión de conflictos?
Las competencias emocionales y sociales son determinantes, pero no en el caso del acoso, solamente, es como proyecto vital. Creo que tendríamos tres grandes vertientes: la inteligencia cognitiva, la inteligencia emocional y la inteligencia social. Para mi las tres son determinantes, en el mismo porcentaje. El saber, el saber ser, y el saber estar son muy importantes.
¿Es importante trabajar estas competencias a alguna edad determinada?
El programa TEI se empieza a desarrollar a los 3 años. Hace pocos meses hemos empezado un proyecto con niños de 1 año, pero de forma sistemática desde los tres. Con la implementación del programa TEI no se trabaja la prevención de la violencia o del acoso escolar, lo que trabajamos es la generación de conductas saludables. 
¿Y esto cómo se hace a tan corta edad?
Cuando un alumno se habitúa a tener actitudes saludables considera que es la norma. Cuando un niño pequeño da una patada a otro porque quiere encabezar la fila, no está ejerciendo acoso, sencillamente es una forma de comunicarse. Pero no es consciente del daño que está infringiendo y por ello el adulto debe intervenir para hacérselo saber. Los adultos de referencia siempre son, en primer lugar los padres y madres y en un segundo nivel, los docentes.
Sí, pero los niños y niñas también están rodeados de estímulos negativos, en la televisión, en la publicidad, los videojuegos, etc.
Totalmente de acuerdo, pero esto no puede suponer una excusa. Cuando estamos con un centro educativo, nosotros tenemos que hacer nuestra tarea en prevención, independientemente del contexto doméstico, social o de los medios de comunicación. Nosotros tenemos la responsabilidad de hacerlo. Evidentemente es una dificultad que tengan estímulos de carácter violento, pero esto no puede suponer una excusa ni justificar nuestra no intervención en los niveles de prevención. 
¿Entonces, cuál es la clave de la prevención?
Tenemos que llegar a la cultura de que cuando alguien en clase llame gordo a otro, el resto de compañeros se giren, no hacia la víctima sino hacia el agresor y neutralicen esa actitud diciéndole que no es tolerable. En el fondo, solo con la mirada le están negando la actitud. 
¿Cómo consigue esto el docente?
En una situación en la que un docente presencia una colleja entre compañeros por la escalera, lo habitual es que al llegar a clase el profesor señale a la persona reprobando su actitud. Nosotros, lo que proponemos, es que no se pongan nombres, sino que se reprochen las actitudes y el reproche sea colectivo. Señalar víctimas y agresores no es una ventaja para nadie, al contrario. A la persona que ha sufrido la agresión no le ayuda que la señales y la victimices, lo que le ayuda es saber que lo que ha sufrido no es tolerable. Si hace falta reforzar la autoestima de esta persona, está bien hacerlo pero seguro que durante las clases hay muchos momentos para ello. 
El TEI trabaja sobre conductas, no sobre personas. Cuando hacemos una intervención sobre conductas actuamos sobre el grupo entero, si la intervención es sobre una persona el grupo no lo asume como propio.

Leontxo García: “En ajedrez, quien pierde es quien más aprende”

¿Cuándo es un buen momento para iniciar a los niños y niñas al ajedrez?
Tenemos que diferenciar dos enfoques distintos, el ajedrez como juego y divertimento y el ajedrez como herramienta didáctica. A partir de los 5 o 6 años que empezamos a desarrollar la inteligencia abstracta es un buen momento para que los niños empiecen a jugar.
¿Y para introducirlo en el aula?
Pronto, ¡muy pronto!  No conozco a ninguna maestra, y he formado a unos 30.000 docentes en 28 países, que no esté enormemente satisfecha con el ajedrez como herramienta educativa en niños de 3 a 6 años. A esta edad es imprescindible disponer de un tablero gigante para el suelo, y se puede combinar con música y danza. Estos tres elementos permiten trabajar un montón de conceptos importantes a esa edad como por ejemplo: lateralidad, psicomotricidad, atención, memoria, concentración, respeto por las normas, respeto por el compañero, diagonales, verticales, horizontales, control del primer impulso. 
¿No son muy pequeños, con 3 años?
De hecho se puede empezar incluso antes. A los dos años ya puedes introducir conceptos como las series y la clasificación, poniendo en orden las piezas, etc. En esta etapa no hay problema de sobrecarga del currículum y así, los niños que ya han trabajado con el ajedrez en etapas tempranas, cuando llegan a primaria están muy familiarizados con la operativa y es muy sencillo utilizar el juego como herramienta didáctica. 
A partir de primaria se puede trabajar de forma transversal e interdisciplinar. 
¿No es un juego con muchas normas para niños tan pequeños?
Claro, pero nadie ha dicho que tengamos que explicarles todas las normas al principio. Lo interesante de introducirlo a tan pronta edad es la posibilidad de familiarización. Al principio basta con que los niños sepan lo que son los peones, y qué movimientos pueden hacer. Que tengan claro que deben respetar los turnos para poder jugar y que sepan que se lo van a pasar muy bien. De esta forma tan sencilla puedes trabajar todo lo que hemos dicho antes. 
¿Qué puede desarrollar el ajedrez que no pueda hacerlo un videojuego educativo?
La lista de valores o capacidades que desarrolla el ajedrez es realmente amplísima. Yo, en el mundo en el que vivimos resaltaría la autocrítica. En el ajedrez la suerte prácticamente no existe. Si hoy tu me ganas en una partida significa que tu has jugado mejor que yo. Me iré a mi casa pensando por qué he perdido, qué es lo que he hecho mal. ¿Qué podría hacer la próxima vez en la misma situación? Si hacemos esto con frecuencia estamos automatizando este proceso cerebral, esto va a tener transferencia a mi vida normal, porque mi cerebro estará acostumbrado a analizar las situaciones que vivo, a reflexionarlas y a buscarles solución. 
Que interesante…
Otra que subrayaría es la del pensamiento flexible. Los niños de hoy en día van a ejercer profesiones que hoy no existen, utilizaran tecnología que aún no se ha inventado. La capacidad de adaptarse a una situación nueva a toda velocidad será una cualidad muy importante. El ajedrez desarrolla mucho esto, porque en una partida hay varios momentos en los que una sola jugada tuya o del contrincante nos obliga a cambiar la evaluación de todo el tablero. Como el reloj está en marcha no podemos dedicar demasiado rato a pensar, tenemos que reaccionar de forma rápida. Un cerebro automatizado en este proceso será capaz de hacerlo en cualquier situación de la vida real. 
En los últimos tiempos vemos como desde la escuela se impulsan valores como el cooperativismo y la colaboración, pero el ajedrez es un juego muy competitivo. ¿Cómo encaja en las aulas?
Yo creo que es un error educar a los niños excluyendo por completo el factor de la competitividad porque si los metemos en una burbuja, cuando salgan al mundo real lo pasarán mal. La competitividad, de alguna manera, tiene que estar presente en la educación, pero bien explicada y bien entendida. Por lo tanto, que se acostumbren a competir con las precauciones debidas tiene muchas ventajas prácticas. Esto también está ligado al saber ganar y perder. 
¿Qué se aprende del ganar y perder?
Esto es muy importante. Cuando a mí me invitan a inaugurar torneos infantiles y tengo que decir unas palabras justo antes de empezar siempre les recuerdo que en unas horas, unos estarán contentos por haber ganado y otros no tan contentos, porque habrán perdido. Los que pierden, aunque estén tristes, tienen que pensar que han aprendido más que quien ha ganado. Esta derrota hay que convertirla en una oportunidad para analizar por qué no han ganado y ver cómo pueden resolver la situación en otra ocasión. En ajedrez, quien pierde es quien más aprende. 
¿El ajedrez es un juego individualista?
El ajedrez no tiene por qué ser entendido como un juego por parejas y puede involucrarse a equipos enteros detrás de una partida. Es interesante ver cómo cooperan, discuten la jugada y acuerdan movimientos todos juntos. Hay un estudio científico realizado por la Universidad de La Laguna de Tenerife donde se llega a la conclusión de que el ajedrez desarrolla mucho la inteligencia emocional. 
¡Qué interesante! ¿Y cómo llegaron a esa conclusión?
Compararon a los alumnos que jugaban al ajedrez con los que jugaban al fútbol y al baloncesto que son dos deportes de equipo. A priori, consideraríamos que los deportes de equipo son más propicios para desarrollar las cualidades socio-afectivas. Sin embargo, el estudio señala que los ajedrecistas desarrollaron más las habilidades socio-afectivas. Esto depende de que el maestro, en el aula, sea capaz de utilizar la herramienta en la dirección correcta: no para fomentar la competitividad sino para trabajar la cooperación. 
¿Es necesario que los docentes se formen en el ajedrez como herramienta didáctica, o un docente que sepa jugar ya puede utilizarla en el aula?
Un docente, por el mero hecho de serlo, seguro que se le ocurren un montón de posibilidades para introducir un juego que conoce en el aula. Ahora bien, la experiencia me dice que el principal objetivo suele ser romper el hielo. Existe una especie de losa sobre el ajedrez que viene a decir que si no eres un gran experto del juego, o si no eres muy inteligente, no te puedes aventurar a introducirlo en el aula. En realidad, lo que es difícil es llegar a ser un gran jugador y participar en competiciones mundiales, pero introducir el ajedrez en el aula está en la mano de cualquier docente que lo quiera hacer. 
Es necesario empoderar a los docentes entonces.
Cuando los profesores comprenden que el ajedrez es una herramienta muy fácil de utilizar, y disponen de unos conocimientos mínimos, se lanzan a proponer actividades en el aula. Es muy gratificante cuando meses después de impartir un taller te mandan fotos y correos de experiencias que están llevando a cabo los maestros y maestras que participaron en la formación. 
¿Qué tres consejos les darías a los docentes que quieren introducir el ajedrez en clase?
En consecuencia con lo que he dicho, el primer consejo sería quitarse de la cabeza la idea de que el ajedrez es complicado si hablamos como herramienta educativa. 
En segundo término, les recomendaría informarse sobre cómo introducir la herramienta: hay mucha literatura, talleres o formaciones para ello. 
¿Y por último?
¡Que le echen imaginación! 
¿Conoce experiencias exitosas que se estén llevando a cabo en algún centro educativo del estado español?
Sí, por supuesto! Hay varias comunidades autónomas que están haciendo una apuesta muy interesante por introducir el ajedrez en el horario lectivo y hay cinco que destacan por sus buenos resultados: Cataluña, Aragón, Andalucía, Canarias y Baleares. Existen, en estas comunidades, proyectos de intercooperación entre centros, organizan seminarios y encuentros, hacen fiestas, etc.

Michael Cohen: “Cuando la creatividad se asocia a una mentalidad nos damos cuenta de que no tenemos limitaciones para ser creativos”

Como curiosidad, ¿Por qué se hace llamar “The Tech Rabbi”?
Antes de adentrarme en el mundo de la educación pasé muchos años trabajando como comercial y en el sector del diseño. Allí aprendí que en la vida hay que destacar y me inventé un nombre que reunía mis dos pasiones: el judaísmo y la tecnología.
Hemos oído millones de definiciones sobre creatividad… ¿Cómo la definiría usted?
La verdadera creatividad consiste en aportar valor añadido a cualquier cosa. Como diría el Rey Salomón, “no hay nada nuevo bajo el sol”, que es lo mismo que decir que todos los ingredientes ya existen en el mundo y solamente depende de nosotros cómo los mezclemos.
Una pregunta que nos acompaña de forma recurrente es si con la creatividad “se nace o se desarrolla”. Según su libro todos somos creativos o podemos llegar a serlo…
Todos somos creativos y lo único que debemos hacer es potenciar nuestras habilidades. El primer capítulo de mi libro está dedicado a disipar el mito de que la creatividad es algo con lo que solo nacen unos pocos, y me centro en hablar sobre cómo se logra la verdadera creatividad a través de la práctica y el crecimiento.
En “Educated by design” explica que la creatividad es una mentalidad. ¿A qué se refiere?
Cuando la creatividad se toma en serio y se asocia a una mentalidad, nos damos cuenta de que no tenemos limitaciones para ser creativos. Normalmente, cuando le pregunto a alguien si piensa que es creativo, responde que no sabe dibujar, ni pintar, ni mucho menos cocinar. La creatividad es una mentalidad porque es algo mucho más profundo que todo esto. Se trata de la percepción que tenemos del mundo, de cómo resolvemos los problemas y de la manera de comunicar nuestras ideas. 
Si la creatividad es tan importante ¿Por qué en las escuelas no se potencia suficientemente?
Clases optativas como el arte o sesiones lectivas de emprendimiento todavía no están lo suficientemente extendidas en educación. Estos factores no significan que las escuelas no estén preparadas para el cambio, sino que la creatividad es algo tan abierto y que carece de estructura, que no resulta fácil compatibilizarlo con el sistema educativo actual. 
Parece que está todo inventado, pero de repente aparece un producto que se transforma en necesidad. ¿Qué papel juegan las nuevas tecnologías en el campo de la innovación?
Los mejores inventos de los últimos 10 años se han centrado en mejorar los productos o servicios que ya estaban conviviendo con nosotros. Compañías como Apple, Google, AirBnb y Uber han reinventado cosas y las han mejorado un 1000% pero, en el ámbito de la educación, existe un cierto inmovilismo. La enseñanza y el aprendizaje no están mejorando a la misma velocidad que lo hace la tecnología, por muchos aparatos que tenga un alumno para conectarse a internet.
¿Cómo debe actuar un profesor cuando detecta que un alumno está perdiendo la curiosidad?
Un profesor tiene el deber de buscar la motivación constante de sus alumnos. En mi caso, a principios de año animo a los estudiantes a que investiguen a personas innovadoras para que les puedan servir de estímulo y referencia, si en algún momento empiezan a perder la curiosidad. 
¿Cómo se puede transmitir la creatividad dentro del aula y qué herramientas existen?
Los estudiantes deben aprender más allá de los libros de texto obligatorios. Deben visualizar charlas TED, consultar páginas web de investigación o blogs de negocios y tecnología, con el objetivo de motivarlos y dejarlos con ganas de saber más.
¿Nos puede dar algún consejo para que los docentes puedan estimular la creatividad entre sus alumnos?
En Twitter existe una comunidad de profesionales de la educación que comparten constantemente sus métodos y lecciones, todos ellos son distintos, pero muy interesantes.  Los docentes deben consultar espacios que les ayuden a encontrar las herramientas y el contenido necesario para aplicarlo en sus aulas. 
La motivación por parte de los profesores es crucial ¿Se puede ser creativo aunque nadie te ayude a serlo?
Los docentes ya no estamos solos y la creatividad de nuestros alumnos ya no depende únicamente de nosotros. Los estudiantes encuentran estímulos en muchísimas plataformas, por lo que los profesores deben aprovechar las redes sociales para intercambiar conocimientos e ideas con docentes de otras ciudades y países.  
Los recursos a menudo escasean y las escuelas utilizan las mismas aulas para enseñar matemáticas, leer poesía o dibujar. ¿Qué importancia tienen los espacios para la mejora  del aprendizaje?
Para que un alumno sea creativo no es necesario tener una escuela con espacios que han costado una fortuna, simplemente se necesita un dispositivo con internet y algo de papel. Si una escuela no tiene los suficientes recursos debe saber que, simplemente cambiando un cojín de lugar y moviendo las mesas, se puede transformar un espacio y conseguir resultados realmente increíbles.
 Y para finalizar… ¿Podría poner el ejemplo de algún país, escuela o método que considere que son pioneros en metodologías innovadoras y creativas?
Soy un gran fan y practicante del método Design Thinking. Se enfoca en la creatividad y permite definir problemas en su fase inicial, identificar errores, ser empáticos y crear atmósferas donde las limitaciones no existen.

E-lecciones generales o cómo aprender política jugando



¿Quién dijo que la política no podía ser divertida? La política es un juego de estrategia en el que se conquistan territorios, se roba escaños, se reta a debates o se forjan alianzas (pactos) para obtener la mayoría absoluta o simple que permita al vencedor gobernar un territorio.


Y, sin embargo, poco o muy poco, sabemos de cómo funciona un proceso electoral y/o una campaña. Ni siquiera, de cómo se contabilizan nuestros votos, o por qué tiene más peso un voto en una región que en otra.


Todo esto, que a priori puede parecer muy farragoso, se puede aprender fácilmente entrando en el rol de un político o asesor de campaña y jugando, interactuando con otros compañeros, sentados cara a cara frente a un tablero y unas cartas. Es lo que se llama gamificación del aprendizaje, esto es, el uso de mecánicas de juego en entornos no lúdicos con el fin de potenciar la concentración, el esfuerzo y otros valores positivos comunes a los juegos.


Y, además, en una campaña electoral se dan cita muchos elementos que forman parte del currículo de asignaturas de Primaria y la ESO, como conocimiento del medio –mapas políticos, estructura del Estado…-, o competencias básicas del currículo, caso de la competencia en comunicación lingüística, aprender a aprender, o el sentido de iniciativa y espíritu emprendedor.


De hecho, en líneas generales la gamificación de la enseñanza tiene consecuencias positivas, más allá de la adquisición y/o repaso de conocimientos:




Los juegos de mesa y/o cooperativos crean un escenario clásico para la toma de decisiones y la resolución de conflictos.
Los aprenden a trabajar juntos y alcanzar decisiones de forma consensuada, todo ello con un alto nivel de motivación.
Los participantes aprenden a expresar sus emociones en relación con los demás, trabajando la inteligencia emocional, pero también el respeto y la integración.
Mejoran la atención y la motivación de forma natural, lo que ayuda a la capacidad de aprender y/o reforzar el aprendizaje previo.
Fomentan la implicación y la participación activa del alumno en su aprendizaje, dado que se enfrenta a situaciones que dependen de sus decisiones.





De ahí que, inspirados por el trabajo de los educadores que apuesta por la jueducación, decidiéramos lanzar una campaña de crowfunding (micro-mecenazgo) para editar y distribuir un juego de mesa “e-lecciones generales” que enseñe la mecánica de las campañas electorales y la distribución de escaños del Congreso de los Diputados. Un juego sin ánimo de lucro, pero con ánimo de educar de forma divertida sobre aspectos esenciales para la integración y participación de cualquier ciudadano en la sociedad.


No podemos olvidar que la política es importante porque es el sistema de organización de las sociedades humanas y también es el proceso de tomar decisiones que se aplican a todos los miembros de esa sociedad. Y el objetivo de este proyecto “e-lecciones generales” es acercar a la sociedad en general, pero, particularmente, a los alumnos de Primaria y la ESO, los conocimientos básicos del proceso y la mecánica electoral.


En este sentido, este juego de mesa se ha concebido como un modo lúdico de trasladar la información esencial para entender cómo se plantean las campañas electorales, qué mecanismos se utilizan para captar la atención y el voto, así como acercar conceptos como debate, jornada de reflexión, escrutinio, comisión de investigación, o la necesidad de pactos postelectorales para alcanzar una mayoría suficiente. Requiere, además, capacidad dialéctica, pensamiento estratégico y un manejo de cálculo básico.


En esencia, queremos que los alumnos se den cuenta de que la política en primera persona puede ser apasionante y divertida, pero también que ejercitar el voto es una responsabilidad, que no debemos dejar en manos de otros, fomentando el espíritu crítico, mediante un juego de mesa que trata de plasmar con el mayor realismo posible las principales opciones políticas –sin identificación nominal, pero sí cromática- y deja al jugador libertad para establecer su propio programa y forma de afrontar la campaña.


Entendemos que, si todo aficionado, lleva en su corazón un seleccionador nacional, dado que últimamente hay más convocatorias electorales que competiciones internacionales, cada ciudadano debe dejar un hueco en su corazoncito a un/a estratega político/a.


La política debe tener más presencia en la vida de los ciudadanos –y también de las escuelas-, y una buena forma es convertirla en un juego de rol, en el que los alumnos se enfrentan cara a cara, utilizando la dialéctica y los conocimientos adquiridos previamente.

7 juegos de mesa cooperativos para utilizar en el aula


Juegos de mesa cooperativos para el aula


Para escoger los juegos de mesa cooperativos hemos tenido en cuenta diferentes factores como el precio, por si se debe comprar más de un ejemplar; el tiempo de duración de una partida, para que pueda adecuarse al tiempo que dura una clase; la dificultad de las reglas, de la explicación y de la puesta en marcha del juego para que sea factible utilizarlo en una misma sesión; y por supuesto, su uso pedagógico. ¡Ahora sí, vamos a por los 7 juegos de mesa cooperativos que hemos seleccionado!:
Concept Kids: ¡Un juego de mesa para que los más pequeños, además de aprender a trabajar cooperativamente, también puedan trabajar las partes del cuerpo, los animales, los colores, los tamaños, los ambientes, la alimentación, etc. ¡También está la versión para adultos, que aunque en un principio no sea un juego cooperativo, se puede adaptar fácil y perfectamente!
Días de Radio: es un juego narrativo que consiste en ponerse en la piel de un locutor de radio para contar una historia hasta que finalice el programa. La historia la tendrán que explicar entre todos los miembros del equipo mientras destapan cartas con nuevas temàticas que deberán añadir. Un juego perfecto para construir una historia cooperativa a la vez que se desarrollan competencias comunicativas i se trabajan la creatividad y la imaginación.
Hanabi: Para este juego se necesita que todos los miembros del equipo elijan bien las pistas que van a dar para poder construir 5 montones de cartas, siguiendo el orden de números y colores, que simbolizarán la creación de un espectáculo pirotécnico. ¡Este juego al no permitir que los propios jugadores vean sus cartas, hace que desarrollen una gran escucha activa y que se pongan de acuerdo con el resto de los jugadores para dar las pistas más adecuadas!
Fast Food Fear: Los jugadores serán los responsables de un restaurante de comida rápida en el cual deberán atender al pedido de los monstruos que entren. ¿Cómo? De forma colaborativa deberán hablar entre los miembros de grupo para ponerse de acuerdo y conseguir que los monstruos se vayan contentos y sin asustar a nadie. ¡Un juego en el que la comunicación será imprescindible, además de la memoria y la atención!
La isla prohibida: Los jugadores se encontrarán en una isla que se está inundando y deben conseguir huir de ésta con todos los tesoros antes de que se inunde por completo. Para ello deberán cooperar y poner en práctica muchas otras habilidades y competencias clave como la comunicación, el sentido de la iniciativa, la organización, y sobretodo, el razonamiento. ¿Te animas a jugar?
Story Cubes: ¡Este es un juego imprescindible en todas las aulas! Con estos dados se pueden construir muchas historias de diferentes formas, entre ellas cooperativamente. Además, no solo se puede hacer oralmente, sino que también puede promoverse la escritura o incluso hacerlo mediante dibujos. Si quieres añadir un poco de dificultad, también puedes hacerlo en otros idiomas. Este juego permite crear tus propias normas y formas de jugar, ¡pon a prueba tu creatividad!
Time’s up: De este juego podemos encontrar tres versiones diferentes. La versión Kids está pensada para jugar de forma cooperativa, mientras que las otras dos se juegan de forma competitiva. No obstante, todas se pueden adaptar para poder jugar cooperativamente. Este juego consiste en dos o tres fases (dependiendo de la versión): en primer lugar, se debe describir una imagen; a continuación, la descripción se debe hacer con solo una palabra (en la versión Kids esta fase no existe); y en último lugar, describir la imagen haciendo mímica. ¡Todo esto antes de que se acabe el tiempo!

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