viernes, 24 de mayo de 2019

7 dinámicas para fortalecer la autoestima del alumnado

La autoestima es una capacidad que se aprende y que podemos mejorar con el tiempo. La autoestima marcará el proceso de maduración personal de cada sujeto, por ello es esencial educarla desde edades tempranas. A partir de los 5-6 años se empieza a construir el autoconcepto, la imagen o representación que cada uno tiene de sí mismo, sin necesidad de hacer valoraciones. En la adolescencia, fortalecer la autoestima se hace imprescindible ya que los jóvenes pasan por una etapa de autoaceptación y de la aceptación de los otros.

Numeroso estudios nos indican que en la autoestima se diferencian tres componentes:
·         El cognitivo: hace referencia al conjunto de percepciones, creencias y información que cada uno tiene de sí mismo, que corresponde con la definición de concepto.
·         El afectivo y evaluativo: La valoración que hace un sujeto de la idea que tiene de sí mismo. 
·         El conductual: es la conducta del individuo para lograr un reconocimiento de los demás o de uno mismo para autoafirmarse.
Así pues, la autoestima es el conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento dirigidas hacia nuestra persona, hacia nuestra manera de ser y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y carácter.
El juego puede ser una buena estrategia para fortalecer la autoestima, aunque debes tener en cuenta que mejorar la autoestima no es cuestión de un solo día. Tienes que trabajarla día a día, con un lenguaje positivo, haciendo que tu alumnado se sienta orgulloso, huir de las comparaciones y de las etiquetas, etc. así como intentar corregir, no desde lo que está mal (aunque a veces es necesario), sino elogiando el progreso y el esfuerzo que demuestran tus estudiantes.
Dinámicas para fortalecer la autoestima
·         La silla caliente: un alumno/a se sienta en una silla que está en el centro del círculo que forman el resto de los miembros de la clase. Se le deben tapar los ojos con una venda a la persona que esté en el centro. A continuación, irán saliendo poco a poco los compañeros para decirle al oído alguna cualidad positiva. ¡Como docente, prepárate por si no sale nadie ser tu quién empiece y rompa el hielo!
·         El tarro mágico: Disponer de un tarro en el aula con frases positivas es una idea genial para que aquellos niños y niñas que lo necesiten, sea por el motivo que sea, vayan al tarro y cojan una frase que les anime a ver las cosas de forma distinta y de sentirse mejor con ellos mismos.
·         Las gafas positivas: El docente pide a sus alumnos que se pongan las gafas imaginarias, a través de las cuales verán todo lo positivo de este mundo. A continuación, cada niño y niña escribe en un folio su nombre de forma clara. Seguidamente, el docente indicará que podemos movernos por el aula pasando por todas las mesas y escribiendo en los folios de los compañeros cualidades positivas. ¡Recuerda, tú también participas!
·         Hoy te enseño yo: Organiza durante una feria para que los alumnos y alumnas monten su propio taller con aquello que mejor se les da: hacer pulsera, magia, dar toques con el balón, dibujar… Los alumnos deberán pasar por los talleres de todos los compañeros, incluido tú. ¡Es una actividad que puede realizarse tanto en primaria como en secundaria!
·         El sobre: El docente reparte un sobre a cada estudiante. Cada uno de ellos deberá escribir su nombre fuera del sobre y pensar en tres defectos que consideren que tienen para después guárdarlos dentro del sobre. A continuación, los sobres irán rotando por todas las mesas de los compañeros y éstos deberán escribir fuera del sobre cualidades positivas de aquella persona. Finalmente, haz una reflexión sobre que si bien todos tenemos defectos, también tenemos muchas cualidades que el resto aprecia.
·         Mi bote de cualidades: Cada alumno y alumna deberá traer una botella decorada como quieran. La única consigna será que lleve escrito de forma clara el nombre de cada uno. Estás botellas se expondrán en el aula y se quedarán durante una semana. Durante esta semana, los compañeros deberán añadir cualidades positivas, experiencias que se han vivido, conductas que se hayan observado y les hayan gustado… ¡Recordar que a todos nos gusta que nos elogien y que por lo tanto tenemos que pensar en lo que queremos para nosotros y dárselo a los demás!
·         ¿Quién soy?: Mediante un sorteo cada miembro del aula recibe un nombre de un compañero/a. Cada uno deberá prepararse una breve representación solo comentando las cualidades positivas, las buenas conductas, las experiencias que hayan compartido, etc. Pero, ¡ojo! porque el resto tendrá que descubrir de quién es la persona a la que se está describiendo. Así pues, la información que se dé tiene que ser relevante y muy trabajada. ¡Aquí no sirven los típicos “Es simpática”, “es amable”, “es agradable”…!
¡Estas dinámicas pueden ayudar a fortalecer la autoestima de tu alumnado y la tuya… porque es divertido que tú también te incluyas en estos juegos y que los alumnos y alumnas vean que tu también necesitas que te elogien, que tú también dispones de autoestima y que ellos pueden influir positivamente en la tuya!

José María Toro

Así era...
José María Toro
Maestro de Primaria y autor del libro 'Educar con co-razón'
José María recuerda hacer muchas caminatas al día, de casa al cole y del cole a casa. Eran paseos largos en los que le daba tiempo de merendar (bocadillitos de queso que le preparaba su madre), de jugar, entretenerse y charlar con los amigos. Una vez llegaba  a casa “soltaba” la mochila en cualquier esquina y entonces sí, empezaba el tiempo del libre albedrío.

¿Cómo nos definen las emociones a las personas?
Lo que nos define es nuestra identidad esencial. Las emociones que mejor nos definen son aquellas que pueden expresar mejor y más adecuadamente dicha identidad esencial. La mayor parte de la literatura sobre emociones habla de las emociones básicas: el asco, el miedo, el llanto, etc. Las plantean como una respuesta del propio cuerpo ante un estímulo de cara a la supervivencia. 
Pero el ser humano ha evolucionado y con nosotros nuestro entorno social, por lo tanto los estímulos ante los que respondemos también han cambiado. Ahora no salimos de casa por la mañana con el miedo de que nos vaya a atacar una fiera. Tenemos, por norma general, las necesidades básicas cubiertas. Todas esas emociones, siendo básicas, no nos definen, son emociones fundamentales pero no esenciales, en el sentido de que no expresarían nuestro ser más profundo, nuestra identidad más esencial.
¿Y cuáles nos definen?
Nos define, por ejemplo, el gozo, para nada la tristeza, aunque en algún momento pueda sentirme así.  Por otro lado, forma parte de mi identidad la paz, y no la ira o la rabia, aunque las sienta en un momento determinado, Por eso yo planteo la necesidad de derivar un poco el discurso, pasar de la inteligencia emocional a la identidad esencial. Ahora hemos descubierto el mundo de las emociones y estamos muy focalizados a ello, pero tenemos que estar alerta porque olvidamos que en el centro está la identidad, con la parte vital, energética y la inteligencia de cada persona.
¿Los niños y las niñas saben reconocer sus emociones?
A veces no saben reconocer las propias pero sí reconocen las de los otros. A los pocos meses los bebés ya reconocen el gesto alegre o enfadado de sus madres. Viven este reconocimiento pero no lo entienden. El entorno adulto es el que debe acompañar esta toma de conciencia de aquello que se siente. Poner nombre a las emociones ayuda a este proceso para que a medida que se desarrolle pueda comunicar esa emoción.
En este apoyo a descubrirse, ¿qué papel juega la escuela y qué papel juega la familia?
Lo vamos a resumir en qué papel debe jugar el adulto. Sea cual sea la relación que tiene el adulto con el niño, lo fundamental es que nosotros mismos seamos capaces de reconocer nuestras propias emociones. No podemos enseñar a otros lo que no sabemos ver en nosotros mismos. Este trabajo previo es importante.
¿Y sabemos hacerlo?
Nosotros no hemos sido educados en esta clave, incluso algunas generaciones han sido educadas en la represión de determinadas emociones. Tenemos unos deberes pendientes aquí por hacer y es importante que seamos conscientes de esto. Cuando yo me formé como maestro nunca me hablaron de las emociones. El papel fundamental es abordar la identidad esencial y esto pasa porque el adulto haya hecho previamente este auto-reconocimiento.
¿Ahora sí se forma a los docentes en el aspecto emocional?
Yo creo que estamos empezando. También corremos el riesgo de que esto se convierta en una moda y que en pocos años lo abandonemos para ponernos con otra cosa. Antes la formación de los docentes estaba centrada en el proceso de enseñanza. Pero en realidad es el alumno el que aprende, ése es el foco.
¿No hemos puesto bien el foco hasta ahora?
Yo creo que no. No porque yo enseñe a hablar a un perro, aprenderá. La neurociencia ahora nos está orientando a una formación basada en el aprendizaje, poniendo la atención en el que aprende, no en el que enseña. Cuando hay un encuentro profundo entre el adulto y el niño, se produce un aprendizaje completo y perdurable. Tenemos que trabajar por una pedagogía del encuentro en la que enseñanza y aprendizaje se integran, se interrelacionan adecuadamente.
Más allá de la tarea educativa y de los procesos de aprendizaje. ¿Qué impacto tiene en el desarrollo personal de los alumnos trabajar el ámbito emocional?
Es curioso porque en todas las leyes de educación hablamos del desarrollo integral del alumno, pero hasta ahora no se había contemplado la dimensión emocional y afectiva. Podemos observar cuando trabajamos en este campo que hay una mejora en el alumno en sus conductas personales y en su rendimiento académico. Hay algo relevante que cada vez observan más docentes y es que los niños de hoy en día están muy rotos, hay una gran cantidad de adaptaciones curriculares, diversidad, necesidades especiales, etc. Muchos profesores señalan que nunca habían tenido tan pocos alumnos en el aula pero tampoco habían estado nunca tan agotados.
¿Y a qué se debe?
Los niños, en una sociedad tan cambiante, con un impacto tecnológico tan grande, donde lo que ayer servía hoy ya no, van muy perdidos. Antes, todos los mensajes que llegaban al niño iban en la misma dirección. Hoy los valores que recibe en el colegio no siempre son los mismos que recibe en casa. Todo esto hace que el alma del niño esté quebrada. Tenemos que enseñar a los niños a navegar por ese espacio exterior tan inestable. Suelo decir que cuando los adultos “perdemos el norte” los niños terminan “desnortados”.
Pero no hay mayor rentabilidad que construir seres humanos que sean capaces de gestionar su vida.
¿Los docentes tienen espacio donde acompañar sus propios procesos emocionales?
Es obvio que deberían tenerlos. Es la presencia del adulto lo que finalmente va afectando al niño, es el aroma que derrama delante de los alumnos lo que éstos respiran y van incorporando lenta, sutil e inevitablemente. Me preocupa que cedamos tanto espacio a la tecnología, que absoluticemos los medios y los recursos, el qué y los cómos y no prestemos atención al quién, al porqué y al desde dónde de cada gesto pedagógico. La presencia, el ejemplo, la esencia del docente es irremplazable. Y esta persona debe estar en condiciones de ejercer su profesión con su mejor versión y en las mejores condiciones posibles.
Ponemos énfasis en el reconocimiento de las emociones pero, ¿Qué importancia tiene saberlas comunicar?
La expresión es una forma de sacar la presión de nuestro propio cuerpo. Cuando comunicamos tenemos una voluntad consciente de hacerlo, de mover esa emoción. Podemos saltar de alegría, pero también podemos expresar alegría cuando saludamos a alguien, si es que esta emoción nos representa. Cuando algo activa la rabia, por ejemplo, es muy saludable saberla manejar y expresarla de forma consciente y adecuada al momento o situación.
¿Cómo podemos expresar una emoción como la rabia de forma controlada? ¿Reprimiéndola?
Cuando no hay expresión lo que hay es represión, por lo tanto, la presión circula por dentro. Podemos trabajar la inhibición, que es otra manera de manejar las emociones. Una cosa es la expresión abierta, pero en algunos casos es mejor inhibir una emoción para externalizarla después de forma conveniente y adecuada, en otro contexto mucho más propicio y pertinente.
¿Nos pone un ejemplo?
Hay muchas maneras de expresarse. Por ejemplo escribiendo un texto, una carta a alguien con quien tenemos un asunto emocional pendiente. No hace falta que esta carta llegue al destinatario, pero hacer el ejercicio de escribir lo que sientes hacia esa persona es positivo para el individuo que tiene la emoción. El objetivo de la expresión no es que el otro cambie, sino que nosotros podamos recuperar nuestro propio equilibrio. La comunicación sí que requiere este feedback, ésta implicación de la otra parte. Pero tu te puedes expresar aunque no haya nadie, puedes ir a expresarte con gritos en medio del campo mientras estás solo y quedarte la mar de bien.
¿Qué podemos enseñar a los niños en este sentido?
¡Muchísimas cosas! En los centros educativos se hace mucho hincapié en el respeto en la expresión y en la comunicación: respetar el turno de palabra, escuchar, argumentar, etc. Sin embargo, cuando pones la televisión pocas veces llegas a sentir vergüenza de lo que ves: nadie se escucha, se chillan, se desacreditan, no se comunican. Es vital que los niños tengan capacidad crítica para darse cuenta de esto y que sean conscientes que lo que aprenden en el aula es lo realmente útil para vivir.

Si te ha gustado la entrevista a José María Toro, no te pierdas la de Eva Bach: “La educación emocional se aprende por contagio”.

viernes, 17 de mayo de 2019

Jelmer Evers Consultor, edublogger y profesor de historia en el instituto UniC.

¿Los sistemas de aprendizaje tradicionales han quedado obsoletos?
No comparto esta idea, a pesar de que muchas personas consideran que las técnicas tradicionales son malas y han quedado obsoletas. Considero que es errónea ya que la psicología humana y la cognitiva nos demuestran que el aprendizaje no ha cambiado, simplemente, ahora, utilizamos nuevas técnicas. Esta apreciación no está reñida con explorar nuevas fórmulas y la puesta en práctica de metodologías innovadoras para enseñar.
UniC es una escuela con metodologías innovadoras ¿En qué consisten?
Realizamos actividades tradicionales e innovadoras en las que los alumnos aprenden conocimientos que, posteriormente, relacionan con el exterior. Nuestras metodologías consisten en desarrollar una investigación versátil y compleja de los proyectos, fomentar el contacto del alumno con la realidad, para que aprendan a trabajar hacia el exterior y orientados a la opinión de los demás.
¿Podría poner un ejemplo?
Los empresarios y los trabajadores públicos desarrollan proyectos constantemente. Hace poco, cerca de nuestro colegio se estaba realizando una nueva planificación urbanística, y  nuestros alumnos tuvieron la oportunidad de poder participar. Gracias a experiencias de este tipo pueden vincular las lecciones aprendidas en el aula con proyectos reales.
¿Podría contarnos cómo es un día en el colegio?
Según el día tratamos temas muy distintos y variados. Podemos abordar el imperialismo, pero también el cultivo de arroz en China, realizar una clase de ciencias sociales que incluya historia, geografía y economía, simular el diseño de  un partido político propio para que se presente a unas elecciones, realizar proyectos extraescolares o abordar debates sobre temas de máxima actualidad.
¿Qué capacidad de decisión tienen los profesores para implementar nuevas metodologías en una escuela tradicional?
En las escuelas tradicionales hay muchos aspectos que no se deciden en equipo, las materias son inamovibles y vienen dictadas por un órgano superior, por lo que el poder de decisión es prácticamente inexistente. A pesar de ello, también hay otro tipo de escuelas donde los maestros tienen un amplio currículum y su opinión es muy valorada en el momento de implementar nuevas metodologías.
… ¿y en UniC?
Es una escuela con autonomía propia donde los maestros lo decidimos prácticamente todo en equipo. En nuestro colegio entendemos la innovación como la única forma de avanzar. Además, creemos en esta metodología de trabajo, que es la que nos hace sentir cómodos en nuestro día a día.  
¿Qué habilidades desarrollan los alumnos en UniC?
Nuestros alumnos adquieren los conocimientos necesarios según el curso escolar en el que se encuentran. Pero también aprenden a colaborar, empatizar, escuchar otros puntos de vista, pensar colectivamente, reflexionar y preguntarse sobre el por qué se hacen las cosas.
¿Cómo deben utilizar los profesores las nuevas tecnologías?
Los alumnos se distraen, juegan y utilizan las redes sociales, por lo que los docentes deben ser muy precavidos. La tecnología puede ser una herramienta muy positiva, pero a la vez negativa. Los profesores deben ser conscientes de que implementar herramientas tecnológicas debe estar asociado a aportar un valor añadido al aprendizaje.
¿Se puede ser buen profesor sin sentir pasión por el trabajo?
Es prácticamente imposible, ya que los estudiantes perciben cuando el profesor no está motivado cuando imparte una determinada asignatura. Los docentes deben conocer muy bien la materia, disfrutarla, y hacer que los alumnos sientan la misma pasión que ellos. En general, en todos los trabajos se debería sentir pasión, pero a veces, no poder desarrollar un trabajo en unas buenas condiciones o no recibir un salario justo, puede implicar que la pasión disminuya.
¿Qué consejo le daría a un profesor con ideas innovadoras pero sin la posibilidad de poderlas aplicar?
Que experimente mucho en su aula a lo largo del curso, que hable con otros profesores para ver cuál es su opinión respecto a la inamovilidad del centro, que complemente su materia con la de otros docentes y que busque personas dentro y fuera de la escuela con ideas parecidas a las suyas.
¿Qué herramientas utiliza para que sus alumnos se concentren de lleno en su explicación?
Lo que trato de hacer cuando imparto mis clases es realizar una buena práctica pedagógica. Cuando enseño algo, soy plenamente consciente del objetivo que persigo, cómo lo voy a explicar, qué prácticas realizaré, y me aseguro que están entendiendo mis ideas y que no están distraídos. En realidad, no hago nada fuera de lo normal, simplemente les enseño lo que deben aprender de una forma amena y profesional.
¿Existen alternativas al sistema actual basado en exámenes?
La educación es más que un examen y, actualmente, están surgiendo distintas alternativas para evaluar y verificar el conocimiento de los estudiantes. Una buena opción sería combinar los exámenes con otras actividades más innovadoras, como una especie de auto-evaluación, donde los alumnos reflexionen sobre su propio crecimiento, el proceso de aprendizaje y los resultados que han obtenido.
¿Por qué hay más preocupación en las calificaciones de los alumnos que no en su aprendizaje real?
La gran preocupación de las escuelas y de los gobiernos por las calificaciones viene determinada porque todavía no han encontrado un método alternativo igual de rápido y efectivo. En UniC implementamos evaluaciones formativas que no se enfocan tanto en las calificaciones sino que se centran más en el aprendizaje y en cómo los estudiantes están aprendiendo.
¿Qué importancia tienen los espacios educativos en el aprendizaje de los alumnos?
Tanto los profesores como los alumnos pasamos muchas horas en el colegio, por lo que es muy importante diseñar un espacio confortable. En nuestra escuela escuchamos música, tenemos muebles cómodos y creamos un ambiente agradable. Nos preocupamos especialmente por el mobiliario, la iluminación y los colores, ya que algunos de ellos pueden ser demasiado llamativos y pueden llegar a distraer a los alumnos.
¿Debería tenerse más en cuenta la opinión de los alumnos para elaborar un plan de estudios adecuado para ellos?
Los estudiantes deben ser conscientes de la finalidad de su aprendizaje, pero hay muchos aspectos que no controlan, por lo que los profesores tenemos la obligación de decidir por ellos ciertos aspectos. Darle voz a los estudiantes es importante, pero ser responsables como docentes también.
Los padres cada vez tienen menos tiempo para educar a sus hijos. ¿Considera que los profesores deben asumir esta responsabilidad?
Los profesores no deben asumir más responsabilidad de la que les corresponde. Hay aspectos que los niños deben aprender en casa, ya que esa es la responsabilidad y la labor de ser padre. Tanto padres como profesores tenemos que trabajar conjuntamente por el bienestar, el aprendizaje y el desarrollo de los alumnos.
Y por último… ¿Cuál cree que será el mayor reto de la educación?
En casi todos los países existe un profesorado muy bien cualificado, si bien en algunos lugares ser docente puede ser una profesión algo precaria. Uno de los principales objetivos de la educación debería ser el de obtener mayor inversión, ya que nos permitiría tener más recursos para plantearnos retos de futuro.

Así era...
Jelmer Evers
Consultor, edublogger y profesor de historia en el instituto UniC.
Considera que su experiencia educativa fue muy buena. Recuerda especialmente que a los 16 años se encontró con un profesor de economía excepcional, que lo considera su referencia. Enseñaba muy bien, contaba historias, y de una manera u otra hacía que todos sus alumnos estuvieran interesados por la materia que impartía. Reunía todas las condiciones que definen a un buen profesor.

lunes, 6 de mayo de 2019

Coral Regí: “Lo que se aprende en la escuela sirve para la vida por lo que la vida debe entrar en la escuela”

¿Qué papel tiene que realizar un equipo directivo en una escuela hoy en día?
Un equipo directivo debe estar pendiente de asegurar una estrategia de centro y esto implica estar muy pendiente de los inputs del exterior pero también del interior, ser sensible a las características del proyecto del centro, etc. Debe ser capaz de jugar con todos los elementos para ser conscientes de las cosas que hay que hacer para alcanzar sus objetivos. A partir de aquí, el equipo directivo debe convencer al claustro para que haga suyo el proyecto. Los cambios son lentos por necesidad, porque no se trata de “vender” el proyecto al equipo docente, si no de hacérselo sentir como un proyecto propio. Es muy importante que esto sea así.
¿Qué puede hacer el equipo directivo cuando el claustro es reticente a un cambio?
Tenemos que poner la vista en los profesores proactivos, no al revés. Tenemos mucha tendencia, cuando empezamos proyectos de transformación, a mirar hacia aquellos que pondrán pegas. A veces, nosotros mismos bloqueamos el tema o predisponemos a las personas a que sean reticentes.
¿Y cómo podemos revertir esto?
El proceso debe ser al revés: cuando empiezas un proyecto de transformación hay que establecer un equipo impulsor que no sea el equipo directivo. Este grupo de gente debe garantizar que es un motor, que empiezan a llevar a cabo buenas prácticas y que una vez evaluadas, se pueden compartir con el resto de compañeros.
¿Esto ayuda a hacer piña con el resto de claustro?
En una escuela, como en cualquier otra comunidad, las personas reactivas no lo son de por sí, lo que tienen es miedo o incomodidad por salir de su área de confort. La mejor manera es hacerles formación, acompañamiento, demostrarles que los niños y niñas aprenderán, etc., es hacerles sentir bien con el proceso. Estas personas cuando se sienten acompañadas se convencen solas de la idoneidad del cambio.
Forma parte del proyecto Educació Demà de la Fundación Jaume Bofill, ¿nos puede explicar en qué consiste?
Es un proyecto que busca arrojar luz y reconocer a un seguido de iniciativas que desde hace 4 o 5 años que demuestran la necesidad de este cambio en la educación. Son las primeras flores de esta primavera educativa, las primeras propuestas de buenas prácticas dentro del sistema educativo. Lo primero que se hace es recoger buenas experiencias y a partir de aquí establecer líneas de trabajo: evaluación, gestión de equipos, gamificación, etc.
¿Visibilizar estos proyectos sirve a otros centros educativos?
Nosotros creemos que una de las cosas que puede ayudar más es ver que los cambios son posibles pero que los proyectos casi nunca son replicables. Nuestra escuela es una de las más visitadas por otros docentes y siempre les digo que lo que nosotros hacemos aquí a ellos no les servirá al dedillo en su centro. Pero para lo que sí les sirve es para ver que la transformación es posible. El cambio no cae del cielo, hay que trabajarlo. Pero cada centro debe tener su proyecto propio y específico.
¿Cuál cree que es la clave para iniciar la transformación?
Es muy interesante asistir a charlas sobre experiencias exitosas, pero a los docentes lo que les convence para iniciar un proceso de transformación es ver que los niños aprenden, que tienen interés, que son autónomos.
¿Qué cambios has visto en los alumnos a lo largo de tu trayectoria?
En los alumnos no he visto tantos. En realidad, los niños, los adolescentes, son igual antes que ahora. Esto les viene determinado por una evolución psicológica y biológica que no ha variado.  Lo que sí ha cambiado es su entorno y su forma de relacionarse con él. La tecnología y sobre todo internet, la globalización, la inmediatez, y algo clave que a veces pasamos por alto, y es el cambio en la escala de valores. Éstos, son elementos que sí son importantes porque hacen que pese a que los niños y adolescentes sean iguales, el paso por la escuela les debe servir para vivir en un mundo totalmente diferente.
Esto, ¿a qué obliga a la escuela?
La escuela debe saber darles herramientas para este mundo. Ahora los títulos tienen una importancia relativa, y los alumnos deberán mantener durante toda su vida esta actitud de aprendizaje constante. Hay que transmitirles seguridad personal, debemos trabajar mucho la inteligencia emocional, en la capacidad de relacionarse, etc. Tenemos que hacer gente muy fuerte, personas con capacidad de autorregulación de su vida. Nosotros lo llamamos “gente con potencial de aprendizaje” porque su vida será esto.
¿Es lo único que tenemos claro sobre su futuro?
Sí, porque no sabemos cómo serán sus profesiones. Pero esto es un reto personal super interesante. Serán personas que tendrán muchas posibilidades, vivirán en un mundo que no será estable, pero debemos repensar el valor de la estabilidad.
¿En qué sentido?
Quizá la inestabilidad, que siempre hemos visto como algo negativo, ahora puede significar más oportunidades.
Esto va a estimular la capacidad de autosuperación. Fíjate que además está autosuperación será un reto personal, algo que deberán exigirse a sí mismos, nadie les pedirá ahora que se esfuercen.
¿Se puede aprender y enseñar fuera de las aulas?
Por supuesto y para nosotros esto es clave. Lo decimos siempre “menos deberes y más continuidad de aprendizaje”. Yo tengo muy claro que las cosas más importantes de la vida se aprenden fuera del aula: trabajar en equipo, la superación, las relaciones humanas.
¿Y cómo lo hacéis en vuestro centro?
Teniendo mucho contacto con el exterior: incorporamos proyectos del mundo de la empresa, del mundo social, haciendo que los alumnos participen en proyectos que son de verdad, no simulaciones. En la escuela ya no sirve aprobar exámenes y obtener títulos, lo que se aprende sirve para la vida y esto significa que la vida debe entrar en la escuela. 
Aprender a defender tus ideas en un debate, la gestión de conflictos, esto deben ser objetivos de los centros.
¿Y las familias como viven esta transformación de la educación?
Mirad, cuando la crisis económica afectó a muchas de las familias de nuestro centro, los padres y las madres nos decían “yo me estoy reinventando para salir adelante, quiero que mis hijos estén preparados para pasar por esto”. El equipo directivo debe tener presente que hay que dedicar muchos recursos a explicar a las familias y al entorno el porqué del proceso de transformación. 
Las familias se angustian cuando ven que no pones notas, es algo que les viene de nuevo. Sin embargo, las escuelas más transformadoras son las escuelas más solicitadas. Las familias saben que este cambio es imprescindible para el futuro de sus hijos.
Hablemos de la evaluación. ¿Quién debe llevarla a cabo y por qué?
Nosotros trabajamos mucho el tema de la evaluación, pero sobretodo la coevaluación, la autoevaluación y la heteroevaluación. Las familias también participan de esto, es importante que las familias se incorporen en este tema.
¿Cómo viven los niños la evaluación?
Demuestran una madurez que creo que no esperábamos. Muchos informes empiezan con la reflexión del alumno y es increíble la madurez que tienen para explicar qué han aprendido, cómo han trabajado, qué es lo que tienen que mejorar, como es su relación con los compañeros, etc. En la evaluación trabajamos el ámbito académico pero también la relación con los demás y el autoconocimiento. Los niños se ponen objetivos de mejora en todos los ámbitos, es muy holístico.

Si te ha gustado la entrevista a Coral Regí, no te pierdas la de Boris Mir: “Si queremos alumnos comprometidos, necesitamos docentes así”.

lunes, 29 de abril de 2019

El juego no es solo cosa de niños: los adultos también juegan


  • Por Ingrid Mosquera Gende
Quizás para empezar este post, deberíamos intentar definir lo que es un adulto, algo complicado hoy en día. Personalmente, no tengo muy clara la consideración de un adolescente como adulto a los 18 años, pero lo tomaré como referencia.

Creo que puedo decir, sin miedo a equivocarme, que a muchos adultos les gusta jugar. Podemos poner muchos ejemplos: los videojuegos, los juegos de mesa o los deportes. Actividades como el paintballlos escape rooms, los sudokus, los crucigramas, los puzzles, las maquetas, los vehículos teledirigidos, los drones, los juegos de rol, los juegos de construcción, las cartas, el dominó, el ajedrez o muchas apps de nuestros móviles, nos sirven para entretenernos y, por qué no decirlo, para distraernos y perder el tiempo también.
Todos tenemos personalidades diferentes y nos gusta jugar de distintas maneras, de un modo activo, o más pasivo, solos o acompañados, compartiendo o compitiendo. Pero el juego está ahí. Por supuesto, puede haber adultos a los que no les guste jugar, aunque no apostaría por ello, no querría generalizar, ya que también puede haber jóvenes que no disfruten jugando. En todo caso, al igual que sucedía con la palabra adultohabría que definir el término jugar. Muchos no clasificarían algunos de los ejemplos de arriba como juegos.
Puede que sea verdad que todos llevamos un niño dentro. Aunque por miedo al ridículo,  quizás pocas veces nos atrevemos a sacarlo y dejarlo libre:
En Educación Secundaria, en Formación Profesional, en la Universidad, en Educación de Adultos, en Escuelas de Idiomas, entre otros, también se puede jugar y les gusta. Pienso que hay un punto fundamental que se debe tomar en consideración, tanto para los adultos como para los más pequeños: la necesidad de plantear juegos que permitan diferentes roles para que estudiantes con distintas personalidades y capacidades puedan sentirse cómodos y contribuir de forma activa.
Cabría preguntarse por qué se va dejando de jugar año tras año, desde Infantil hasta Secundaria, Universidad o Formación Profesional. Quizás sean las programaciones o la falta de tiempo, pero es una realidad, al menos eso creo, que según avanzamos en las diferentes etapas educativas, el juego va desapareciendo, y no solo el juego, sino el aprendizaje manipulativo en generalel aprender haciendo deja paso al aprender estudiando. Y no parece la mejor opción. Aunque el cambio no sea  sencillo y no dependa, en gran medida, de nosotros, probablemente podamos sembrar pequeñas pinceladas de luz en el entorno académico de nuestros alumnos.
Cuando uno se divierte y se relaja, aprende más y mejor. El juego, la novedad, la innovación, la sorpresa y lo inesperado, despiertan la motivación y les hace permanecer atentos, despertándolos y apartándolos de sus pensamientos:
Podemos dar un paso más, pueden ser ellos los que creen juegos relacionados con su asignatura, ideando las reglas o las recompensas. También se pueden aprovechar las nuevas tecnologías, con herramientas digitales gratuitas como kahoot, socrative, quizlet u otras, para proponer, o que ellos propongan, divertidos cuestionarios o pruebas. Todo ello nos ayudará a promover metodologías activas y actividades manipulativas en las que los alumnos sean los protagonistas.
Algo que siempre debemos tomar en consideración, como con cualquier otra propuesta que realicemos, es la importancia de la observación: ver quién se divierte, quién está aburrido, a quién no le gusta la idea, ver quién no está participando. Y debemos ser capaces de buscar soluciones sobre la marcha y tener preparado siempre un plan b, un plan c y casi todo el abecedario si hace falta.
Jugar puede constituir un aprendizaje muy serio.
¿Jugamos?

lunes, 1 de abril de 2019

Christopher Pommerening: “Para aprender un tema concreto no es necesario impartir una asignatura específica”


¿De dónde nace la idea para crear Our Dreams School (ODS)?
La idea de nuestro proyecto se empezó a gestar en un viaje que realizamos con mi mujer y mis dos hijos a Asia, hace ya unos años. Durante estas vacaciones estuvimos hablando mucho sobre el futuro de los pequeños y la forma en la que iban a educarse. A raíz de ello, empezamos a analizar el modelo educativo alemán, español y británico y nos chocó el hecho de que prácticamente todos eran iguales que hace 40 años.
¿A qué conclusiones llegaron?
Llegamos a la conclusión que nuestros hijos se iban a educar bajo los mismos sistemas que seguimos nosotros. En los últimos 30 años el mundo ha cambiado completamente y la diferencia entre lo que sucede fuera del entorno escolar y los modelos de aprendizaje no deja de crecer. Decidimos dejar de buscar sistemas educativos innovadores y nos centramos en las escuelas que ya estaban aplicando nuevos métodos. Visitamos más de 100 colegios de más de 40 países, donde pudimos observar 25 metodologías innovadoras que ya se estaban aplicando.
¿En qué consiste  realmente la innovación en el sector educativo?
Los humanos aprendemos permanentemente durante diferentes momentos y lugares a lo largo de un día. En ocasiones nos apetece encerrarnos y estar a solas, otras queremos estar en pequeños grupos y a veces nos gusta relacionarnos con una gran comunidad. La innovación, en este aspecto, tiene que ver con dejar cierta libertad a los niños para que puedan escoger cómo y dónde quieren trabajar según el momento. Innovar en el sector educativo es dejar que los estudiantes tengan cierto margen para elegir cómo pueden mejorar y experimentar sobre su propio aprendizaje.
¿La organización de los espacios educativos influye en el aprendizaje de los niños y niñas?
En nuestro viaje nos dimos cuenta de que prácticamente nada había cambiado. Los edificios y los espacios donde nuestros hijos estudiarían no habían evolucionado. El lugar en el que las personas aprenden quizás no sea el factor más relevante, pero es el más llamativo a nivel visual. Por ello, consideramos que los espacios deben estar perfectamente adaptados a la metodología que proponemos y a la cultura de cada lugar.
¿Qué es Barcelona Learning Innovation Centre (BLIC)?
Es el primer espacio en el mundo que está explorando y probando los elementos que está desarrollando el proyecto ODS. Las best practices que investigamos se ponen en práctica en el BLIC, junto a nuestros alumnos, a los que denominamos jóvenes pioneros, así como con los docentes, a los que consideramos expertos de aprendizaje. En este sentido, si probamos un elemento y detectamos que no funciona, lo retornamos a los equipos de desarrollo para que puedan hacer los cambios oportunos y se pueda volver a probar. Una vez han sido testados con éxito, ya se pueden implementar abiertamente.
¿Cuál es la aportación de este proyecto a la educación?
Sabemos que cada niño es una persona única. Por ello queremos  mostrarles a los profesores las metodologías innovadoras que ya existen y el multiparadigma que estamos creando. A partir de las 25 metodologías que descubrimos proponemos a los docentes que puedan combinarlas e individualizarlas en función de las necesidades de cada estudiante.
¿Se podría trasladar este paradigma de enseñanza a la escuela pública?
En los próximos 12 años queremos empoderar a 100.000 escuelas. El objetivo es que a partir del 2019 cualquier centro educativo, tanto público como privado, pueda acceder a nuestros elementos y empezar a aplicarlos en su modelo escolar.
¿Qué habilidades deben tener los profesores que forman parte del Our Dreams School?
Nuestros colaboradores tienen perfiles muy diversos. No son especialistas en impartir asignaturas como la biología, la  física o la geografía… Contamos con expertos, tanto internos como externos, en las diferentes 25 metodologías que hemos descubierto. Actualmente, el contenido y el conocimiento se pueden encontrar en cualquier lugar, por lo que en BLIC apostamos por la creación de metodologías ágiles y creativas.
¿Cómo es un día cualquiera en BLIC?
Al igual que en la vida real, no existen días iguales. Nuestros pequeños pioneros descubren cosas nuevas y planifican sus días periódicamente. Les enseñamos a organizar su vida en un mundo que cambia continuamente. Cada día es distinto, pero sí que es cierto que hay un marco y unas actividades un poco más recurrentes.
¿Se refiere a talleres socio emocionales, habilidades fundamentales, la hora del genio y  proyectos transdisciplinares?
Exactamente. Lo importante es que siempre tengan un momento durante el día en el que conecten con su cuerpo y con la comunidad. Consideramos que para aprender un tema concreto no es necesario impartir una asignatura específica, sino que puede hacerse a través de proyectos que impliquen leer, investigar, calcular, experimentar y  sentir.
¿Qué habilidades desarrollan los alumnos bajo este método?
Aprenden a desarrollar su propósito en la vida. Conseguirlo implica conocer nuestras fortalezas, los intereses, los grandes retos, los temas con los que nos sentimos identificados y cómo proyectarnos hacia los demás. Si nuestros pequeños pioneros conocen estas  habilidades podrán empezar a descubrir el sentido de su vida.
¿Podría poner un ejemplo?
Si un pequeño pionero investiga y realiza un proyecto acerca del plástico en el mar, deberá descubrir las mejores formas para aprender, y deberá elegir si es a través de libros, prácticas, documentales… Los niños descubren de qué forma está desarrollando sus habilidades y los conceptos de aprendizaje.  Para nosotros es crucial que aprendan mucho sobre un tema, pero es aún más importante que entiendan la forma y el por qué están aprendiendo.
¿Mediante qué sistema se evalúa a sus alumnos?
En los países más avanzados las notas ya no existen, y cada vez habrá más escuelas que entenderán que los exámenes solamente provocan estrés en los niños. Nosotros estamos trabajando en nuevas formas de evaluación. Estamos desarrollando el feedback 360, una combinación entre las propias conclusiones del aprendiz, las de su  acompañante en el aprendizaje, un experto exterior y los padres. Al final de cada proyecto organizamos una sesión y el joven explica los errores, los descubrimientos y las habilidades que ha detectado durante su viaje de aprendizaje. Las diferentes personas involucradas en este proceso son las encargadas de validar lo que han aprendido.
¿Cómo integran el currículum educativo dentro de Our Dreams School?
Estamos colaborando con muchas universidades, organizaciones y empresas  para conocer qué es lo que realmente necesitarán de nuestros pequeños aprendices. Las evidencias de este aprendizaje, habilidades, competencias y valores  las conectamos con los requisitos del presente y del futuro. El objetivo es detectar las necesidades que tendrán las organizaciones y universidades y saber qué requerirán de nuestros pequeños aprendices. Nuestro propósito es enseñar algo que le dé sentido al joven aprendiz y que resulte de utilidad para las personas que están interesadas en colaborar con ellos en el futuro. Las universidades más innovadoras del mundo ya están ofreciendo accesos basados en portafolios, proyectos y  entrevistas personales.
¿Creen que este tipo de escuelas son el futuro?
En los últimos ocho meses hemos recibido de 14 países un gran interés para construir un “learning innovation communities” tal y como estamos organizándolo en BLIC. Muchos profesores y padres empiezan a ser conscientes que son necesarios cambios en la educación, un paso necesario para crear nuevos espacios de aprendizaje y que más personas puedan darse cuenta de que el aprendizaje innovador ya es una realidad.

Así era...
Christopher Pommerening
Impulsor y director de Our Dream School
Recuerda con especial cariño a su abuelo, que resultó de gran inspiración para él, ya que le enseñó a aprender a través de las emociones, vinculando la teoría con la experiencia práctica. Siempre lo llevaba de excursión a la montaña para conocer la belleza de la naturaleza. Además, jugaban al ajedrez, lo que le ha ayudado a desarrollar su creatividad y mejorar a la hora de resolver problemas.

Si te ha gustado la entrevista a Christopher Pommerening, no te pierdas la de Almudena García: “La sociedad busca regenerarse mirando a la escuela”.

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